miércoles, 28 de enero de 2009

Sin espacio para la reconciliación. Por Javier González Fraga

(Publicado en La Nación - Miércoles 28 de enero de 2009)
Hace ya casi un año advertí que la importación de carne desde Brasil era un escenario que no podíamos descartar si seguían los desaciertos de nuestros funcionarios. Lo que siguió superó todo lo negativo que podríamos haber imaginado.
A las pocas semanas de aquel comentario estalló la crisis con el campo, cuyo detonante fue el anuncio de la resolución 125, que incrementó las retenciones. Pero la verdadera bronca del sector provenía de la incapacidad del gobierno de los Kirchner, especialmente desde 2005, de entender la problemática del productor agropecuario, y seguir confundiéndolo con categorías ideológicas de 80 años atrás
Esta sensación se mantiene hasta estos días, y por eso ya prácticamente no queda espacio para una reconciliación. Por más anuncios que se hagan o beneficios que se repartan, el productor agropecuario está francamente decepcionado por una política económica que no sólo lo ha abandonado sino que pretende ponerlo de rodillas y quebrarlo. Y, a diferencia de otros sectores productivos, la dignidad y los valores morales son todavía importantes en el hombre de campo, que no se parece para nada a una sociedad anónima. Ellos podrían muy bien decirle a Kirchner, parafraseando a Barack Obama: "Vamos a durar más que vos".
Los perjuicios producidos por la política del Oncca, en momentos en que el mundo estaba ávido por adquirir nuestros alimentos, han sido inmensos.
Los controles de precios, las limitaciones para exportar carnes, trigo y lácteos, la sospechosa apreciación del peso de mediados de año, las compensaciones arbitrariamente distribuidas, y las intervenciones extraoficiales de la Secretaría de Comercio Interior constituyeron un desastre económico difícil de cuantificar.
Pero el resultado quedó a la vista:
Las exportaciones de carnes en 2008, cuando los precios fueron extraordinarios, fueron la mitad de las de tres años antes, y menores a las de Uruguay, que tiene la tercera parte del stock ganadero de la Argentina.
La faena de vientres estuvo cerca del 50% en 2007 y en 2008, lo que significa que nos comimos "la fábrica de terneros", y el peso promedio de faena es el menor en muchos años, con lo que faltarán novillos gordos para exportación este año y el próximo.
Se han perdido exportaciones lácteas por 200.000 toneladas en los últimos dos años, cuando los precios llegaron a superar los 5000 dólares por tonelada, frente a los menos de 2000 dólares de hoy. Esto le generó a nuestra industria, que está casi quebrada, una pérdida por ventas superiores a los 600 millones de dólares.
Consecuentemente se cerraron cientos de tambos pequeños, y desaparecieron muchos rodeos de cría de pequeños productores, mientras grandes productores se instalaron en el norte, y los amigos del poder reciben granos y subsidios.
¿Y cual fue el beneficio social de estas políticas, que quebraron a miles de pequeños productores, debilitando los pueblos del interior, y destruyeron decenas de miles de empleos?
Lograron reducir el precio del lomo y de los quesos duros, para feliz asombro de nuestros turistas y de los consumidores de mayores ingresos. Pero el pueblo, que consume asado y leche, tuvo que pagarlos a precios mucho más altos que si se hubiera permitido exportar los productos más apreciados.
Como consecuencia de estas políticas (¿políticas?), nuestra ganadería y nuestra lechería están hoy condenadas a una severa caída en la producción.
Los campos no pudieron, por falta de rentabilidad, hacer reservas de alimentos, y las pasturas se están secando ante las inclemencias climáticas. Los maíces vienen muy mal, al igual que los otros forrajes, y si se confirman los pronósticos de falta de agua por varios meses más veremos un verdadero desastre.
Es cierto que el Gobierno no es el responsable de la sequía ni de la crisis internacional. Pero sí es el responsable de haber provocado que los tamberos hayan cobrado un 30% menos que los de Brasil, Chile o Uruguay. Y que nuestros ganaderos vendieran a mucho menos de un dólar el kilo vivo, cuando los uruguayos y los brasileros cobraban un 50% por encima de ese valor, y en algunos meses de 2008, casi el doble.
De no haber tenido ni controles de precios ni limitaciones a las exportaciones ni el resto de las trabas burocráticas y muy poco transparentes que impuso el Oncca, nuestros productores habrían tenido los recursos suficientes para tener reservas de forrajes, o simplemente los ahorros para poder aguantar financieramente esta sequía, que genera gastos de suplementación alimenticia o de combustible para riego en los que disponen de esa alternativa.
Ya no importa que las exportaciones y los ingresos fiscales caigan en muchos miles de millones de dólares. Esas son abstracciones que el gran público no entiende, aunque también finalmente los afecta porque comprometen la estabilidad macroeconómica.
Mucho más concreto va a ser que los argentinos vamos a tener que consumir menos carne y menos leche, y probablemente, también menos pan en el resto de 2009, y probablemente en 2010. Podrán inventar que la inflación de 2008 fue 7,2%, pero no van a poder inventar una vaca ni un litro de leche cuando no lo tengamos disponible. Tampoco van a poder controlar los precios de los productos cuando su oferta sea escasa, aunque seguramente sí van a poder inventar conspiraciones de la Sociedad Rural, los ganaderos oligarcas u otros fantasmas de turno.
Ojalá se equivoquen quienes pronostican sequía por muchos meses más. Ojalá no sea necesaria tanta calamidad para que nuestra dirigencia comprenda la necesidad de revertir drásticamente la política agropecuaria que se implementó desde 2005.
El autor es economista y fue presidente del Banco Central
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lunes, 19 de enero de 2009

Se les acabó la suerte. Por Roberto Cachanosky

Con un contexto mundial desfavorable, los Kirchner siguen empeñados en luchar contra las leyes económicas. El resultado no puede ser bueno.
El modelo económico de Néstor Kirchner agoniza. Los datos son elocuentes. La política de mantener pisadas las tarifas de los servicios públicos se acabó y un nuevo “Rodrigazo” ha comenzado. Los incrementos de tarifas han sido salvajes porque no hay caja suficiente para mantener la ficción. Falta que, en poco tiempo más, se les agregue el dólar y los salarios, entrando en la tradicional carrera de precios, tarifas y tipo de cambio. Segundo elemento. Cristina, haciendo gala, una vez más, de su desconocimiento de la economía, a pesar de hablar como si supiera, le ruega a la gente que consuma, porque si no consume se quedará sin trabajo. Cristina y Néstor desconocen la ley de Say que dice que la oferta crea su propia demanda. Primero tengo que producir algo para generar ingresos y con esos ingresos demandar. Ella y su esposo creen que la gente puede consumir más en momentos en que la economía produce cada vez menos. Y si la economía produce cada vez menos, hay menos ingreso disponible. Si hay menos ingreso disponible el consumo cae. Si a esto se le agrega que el escaso ingreso de la gente ha disminuido por la inflación, los tarifazos, el menor nivel de ocupación y el miedo al futuro que crearon los K, es inevitable que caiga el consumo. Una vez más, en su mundo de fantasía, el matrimonio pretende luchar contra las leyes económicas, que no dependen de decretos de necesidad de urgencia ni de discursos vacíos de contenidos lanzados desde el atril, ante un conjunto de extras que semanalmente acuden a la Quinta de Olivos a aplaudir y festejar la ignorancia que domina al gobierno. El tercer elemento es el agotamiento de la caja que les permitió construir su poder político. La recaudación crece cada vez menos y ya no hay tanta plata para repartir. Ahora se limitan a inaugurar obras en el conurbano bonaerense, el último refugio político de Néstor. Tan escasos están de recursos que el día que un avión tuvo que acuatizar en el río Hudson, todos los canales de noticias seguían el tema. Solo un canal oficialista ponía al aire como Cristina, junto a Néstor, hacia un despliegue de utilería para anunciar una planta de tratamiento de aguas, digamos una especie de gran cloaca. Mujeres especialmente elegidas le cantaban loas a Cristina, diciéndole lo buena que era, la fuerza que tenía y demás elogios del gobierno de los K, como si el matrimonio hubiese puesto la plata de su bolsillo para hacer la obra (¿estará hecha o será otro anuncio de obras inconclusas?). En acto sin autoestima personal, los dos se mostraban como los grandes benefactores de la sociedad. Confieso que, al ver ese show político, me daba vergüenza ajena. Por el matrimonio, que parece haber perdido por completo el más mínimo sentido del pudor, y por el canal oficialista que transmitía semejante cosa. Cuatro elemento. El modelo K era el de sustitución de importaciones por el cual la industria manufacturera tenía que liderar el crecimiento. Antes de seguir con este punto me apuro a aclarar. No tengo nada contra la industria manufacturera, al contrario, me parece perfecto su crecimiento, pero basado en la competencia, la inversión y el riesgo empresarial. Lo cierto es que una parte del sector, que tanto apoyo le dio al modelo K, ahora está agonizando y la semana pasada cerraron plantas metalúrgicas y se suspendieron obras. Sin que se lo tomen a mal y usando el mismo tipo de argumento que utilizó Néstor en su primer viaje a España, cuando le dijo a los empresarios de ese país: ¿quién los asesoró en los 90? ¿No sabían que el modelo era inviable? Lo mismo diría ahora. ¿Quién los asesoró desde el 2003? ¿No sabían que el modelo era inviable por su artificialidad e inconsistencia? Resulta que ahora, productores agropecuarios, trabajadores de la construcción y de la industria metalúrgica se juntaron para cortar una ruta y protestar por la situación económica. ¡Y lo que queda para los meses que vienen! El quinto elemento es la situación catastrófica del campo. Con precios que ya no son tan atractivos, con el tipo de cambio real totalmente licuado e impuestos a las exportaciones récord, ahora tiene que afrontar una sequía histórica. Néstor no podía ignorar el tema, pero tampoco quería solucionarle el problema a un sector que odia porque se le plantó frente a su autoritarismo, logrando el apoyo de amplios sectores de la sociedad. El resultado es que, ese sector al que odia, fue el que le aportó buena parte de los recursos durante todos estos años para que manejara la caja y construyera su poder. Ahora ese sector está en crisis por las políticas de Néstor y por algo que nadie controla: el tiempo. Lo cierto es que, en su ceguera, destruyó al sector que le aportó plata y votos en el 2007. Se lo puso en contra y ahora no puede seguir financiando su proyecto hegemónico con impuestos salvajes. Sexto elemento. Como resultado de su desprecio por la propiedad privada, luego de confiscar los ahorros de la gente, Néstor terminó de destruir lo poco que quedaba del mercado de capitales, y ya no hay créditos para el consumo. Lo de los autos es un chiste de mal gusto y los pocos préstamos personales que figuran en los sitios de los bancos son a tasas disparatadas cuando uno mira el Costo Financiero Total. Hoy Argentina es, desde el punto de vista social, una bomba de tiempo. Desde el punto de vista económico y un descalabro y en lo político se observa un éxodo de ex kirchneristas que por convicción o por conveniencia, al ver que el barco se hunde, no quieren saber nada de estar cerca de los Kirchner. Políticamente pasaron a ser un pelotazo en contra. Hitler tuvo su momento de gloria y, cuando ya enfrentaba cara a cara la derrota y la destrucción de Alemania, se negó a reconocer su delirio y sostuvo que el pueblo alemán tenía que sufrir la derrota por no haber luchado todo lo que tenía que luchar para construir el nacionalsocialismo. El pueblo tenía que pagar. Pareciera ser que en Argentina tendremos que asumir una situación similar. El matrimonio seguirá considerando que ellos iban a construir la gloria de la Argentina, pero el mundo y la gente no los acompañó en su glorioso proyecto. Por eso tendrá que pagar el costo de una mayor destrucción. Antes de terminar su mandato intentarán que no quede piedra sobre piedra en la Argentina. Cuide su patrimonio. Esta gente no tiene límites y se les acabó la suerte.


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lunes, 5 de enero de 2009

Sin Estado no hay Nación. Por Comisión de Economía de Carta Abierta

La preeminencia de las corrientes ortodoxas en materia de pensamiento económico durante los últimos treinta años constituyó el principal sustento ideológico de las políticas neoliberales aplicadas en la región e implicó la negación axiomática del carácter esencialmente social y político de las relaciones vinculadas con la producción y distribución del excedente económico. La profusión de esta mirada redundó en un cambio cultural paradigmático con negativas implicancias en materia de desarrollo estructural y derechos sociales y económicos básicos de nuestro pueblo.
Presentada como una ciencia exacta, independiente de cualquier conflictividad social, la economía convencional avanzó en el establecimiento de agendas de política económica dirigidas a limitar la intervención pública sobre las tendencias del mercado. El derecho ilimitado al lucro como principal incentivo del accionar privado, con prescindencia de su impacto sobre el conjunto social a corto, mediano y largo plazo, se impuso como principal noción cultural rectora de la política económica.
Problemáticas centrales del debate económico, como el desarrollo, la distribución del ingreso, el logro del pleno empleo, la preservación de los derechos laborales, la planificación y el estímulo a la industrialización, entre tantas otras, fueron erradicadas de la agenda económica, de los planes de estudio y aun ridiculizadas en ámbitos especializados.
Sucesos tan disímiles como el terrorismo de Estado aplicado por la última dictadura militar, las crisis hiperinflacionarias de finales de los años ’80 y comienzos de los ’90 y el supuesto triunfo histórico del mercado como único regulador social luego de la caída del Muro de Berlín, corporizado en el Consenso de Washington, indujeron cambios político-culturales profundos, redefiniendo los límites de los ámbitos público y privado.
El Estado, como principal esfera receptora de las tensiones y contradicciones entre clases y sectores sociales, privatizó sus potestades regulatorias en materia económica, transfiriéndolas al mercado. Liberadas las fuerzas asimétricas de los agentes económicos de los límites impuestos por la institución que debía velar por los intereses colectivos, el rumbo económico apuntó a la concentración de la riqueza, el empobrecimiento de las mayorías y la desintegración del aparato productivo.
Lejos de desaparecer, el Estado fue reconfigurado en función de los intereses de un núcleo económico de diversos orígenes. La desarticulación de las normas, instituciones y mecanismos públicos de intervención sobre el mercado –imprescindibles para conducir un programa de desarrollo con equidad –completó la reforma neoliberal del Estado y dio estabilidad de largo plazo a la descomunal transferencia de excedentes económicos desde las mayorías empobrecidas e indigentes hacia un núcleo concentrado de capital local y extranjero.
La reorganización neoliberal del Estado también incluyó la reducción de la cantidad, la calidad y formación de sus cuadros técnicos. En lugar de aprovechar la extensa experiencia acumulada durante décadas de regulación estatal, abriendo la posibilidad de reformular aspectos deficientes, se optó por su prescindencia. Se llegó incluso a nombrar funcionarios cuyo principal objetivo residía en destruir la calidad de los servicios y la situación económico-financiera de las empresas públicas con el fin de generar las condiciones necesarias para su posterior privatización.
El proverbio implantado rezaba: “achicar el Estado es agrandar la Nación”.
Es necesario destacar el inmenso costo social y económico impuesto por este tipo de políticas, en momentos en que diversos actores privilegiados comienzan a reclamar una vuelta a las tendencias de aquellos años. El corolario de esas reformas, combinadas con esquemas de tipo de cambio apreciado y acelerado endeudamiento externo, residió en la desarticulación del aparato productivo local, el aumento del desempleo y de la pobreza. El masivo ingreso de importaciones produjo la quiebra y liquidación de empresas que podrían haber sido eficientes en otros escenarios, interrumpiendo las trayectorias de aprendizaje tecnológico construidas en etapas previas, orientadas a la industrialización de la Nación. El desempleo alcanzó tasas exorbitantes, superiores al 20 por ciento, y la pobreza atrapó a más de la mitad de la población.
Nociones básicas
El reciente conflicto con los empresarios agropecuarios por la aplicación de derechos de exportación móviles profundizó una incipiente tendencia a recuperar nociones básicas de la Economía Política. “Renta extraordinaria”, “salarios y ganancia”, “distribución del ingreso”, “modelo nacional de desarrollo” y “rol activo del Estado” reaparecieron en el discurso colectivo, agregando entidad conceptual al conflicto expuesto en las calles. “Estado” y “mercado” fueron recuperados como significantes de visiones antagónicas sobre el rumbo económico.
El nucleamiento de la nueva derecha en torno del rechazo a las retenciones móviles aportó simultáneamente un punto de acumulación opositora hasta entonces ausente y un rechazo a la intervención del Estado en la economía. Y aunque intente disimularse, este hecho político-discursivo evidencia un parentesco innegable con la lógica neoliberal que dominó los programas económicos de la última dictadura y de la década del ’90. Supuso, en los hechos, un reeditado darwinismo social estrechamente vinculado con la liberalización comercial, la apertura financiera, la desregulación, las privatizaciones y la descentralización de la provisión de bienes públicos sin la transferencia de recursos hacia provincias y municipios, operados durante esos períodos de la historia reciente argentina.
Si la crisis de 1989-1990 tuvo un efecto disciplinador en la sociedad que coadyuvó a la consolidación del pensamiento y el modelo neoliberal, la implosión política, social y económica de 2001-2002 llevaría a un reconocimiento general de su fracaso. La transformación del escenario ideológico que tuvo lugar en los últimos años permitió el resurgimiento de un discurso nacional-transformador que revalorizó ya no sólo la eficiencia sino también –y centralmente– la equidad como pauta fundamental en los objetivos básicos del desarrollo y la aparición de un modelo económico alternativo a los programas neoliberales instalados a partir de 1976. Estos últimos, a diferencia del actual, se inspiraron en una concepción asentada en la valoración del capital financiero y se afirmaron en toda América latina, a partir de 1989, guiados por los principios del Consenso de Washington, cuyo fracaso económico y social sufrió prácticamente toda la región en la década siguiente.
No obstante, las disputas mantenidas recientemente reflotan viejas controversias planteadas en los años de incipiente industrialización con altos niveles de empleo y avances en la distribución del ingreso, en los que las antinomias Estado/mercado y agro/industria dirimían la orientación del modelo de desarrollo nacional. La experiencia de esa etapa muestra que la adopción de un sistema de tipos de cambio diferenciales a través de una tasa de cambio elevada con retenciones –destinada a captar para la sociedad la renta extraordinaria de carácter diferencial de la tierra más fértil del país (la pampa húmeda)– constituye una medida de política heterodoxa que incentiva la producción y promueve el desarrollo industrial.
Las declaraciones que buscaron imprimir un tinte “confiscatorio” a las retenciones –derecho cuya imposición es facultad legítima del gobierno nacional– y las fantasías de un pequeño grupo de actores supuestamente representativo del “campo”, que pretendió identificar al sector con la Nación, ha buscado reinstalar en el sentido común el rechazo a la intervención del Estado. Cuando la incursión de productores y propietarios rurales de la pampa húmeda, absolutamente minoritarios entre los que reúne la actividad agraria del país, y de clases medias urbanas, ligadas directa o indirectamente al incremento de la renta agropecuaria extraordinaria, hizo estallar la confrontación y el debate, las estrategias discursivas de la nueva derecha reavivaron mitos oxidados de la ideología liberal, los cuales fueron intensamente multiplicados por las operaciones políticas de gran parte de los medios de comunicación.
Heterodoxia
El régimen económico heterodoxo, que viene sosteniendo el gobierno nacional como objetivo irrenunciable a nivel macro, reposa en el mantenimiento de un tipo de cambio elevado, competitivo y estable a través de la intervención del Banco Central para evitar la apreciación cambiaria. La obtención de superávit fiscal y externo permite recrear un régimen de acumulación solvente, enfatizando una mayor participación del Estado en la economía. Al mismo tiempo, se reduce la vulnerabilidad externa a partir de la acumulación virtuosa de reservas vía el sostenimiento del tipo de cambio alto y saldos positivos del comercio exterior. La cancelación de las obligaciones con el FMI, la reestructuración de la deuda pública y las renegociaciones de los compromisos externos a largo plazo son conquistas emblemáticas dirigidas a liberar al país de trampas y grilletes heredados del neoliberalismo y fortalecer su posición internacional.
La política económica de tipo de cambio real alto incrementa la competitividad de las exportaciones y promueve la sustitución de importaciones por producción local, conllevando un crecimiento sostenido de la actividad económica. A fines de este año se va a cumplir el ciclo histórico de crecimiento económico más extenso y de mayor magnitud de la tasa de expansión del PBI –más del 8 por ciento anual– de la historia económica argentina. La valoración productiva como eje del actual proceso, en reemplazo del regido por la valoración financiera, permitió la rehabilitación y reindustrialización de la estructura productiva local, que posibilitó aumentar la productividad e incentivar la creación de empleos. En este contexto, la política de negociación salarial hizo posible obtener incrementos en los salarios reales de los trabajadores formales, incorporar más de un millón de nuevos jubilados e ir recuperando significativamente la vergonzosa jubilación mínima heredada del neoliberalismo.
El sostenimiento de la política económica y la preservación de medidas macroprudenciales, como el control de capitales, el manejo racional de las reservas internacionales y la regulación del mercado cambiario, han permitido amortiguar los impactos en nuestra economía de la crisis financiera internacional. Así, la suerte de nuestro país en la actual coyuntura está más vinculada con las implicancias de la crisis en un socio regional tan relevante como Brasil y con la variación de los precios de los productos primarios exportables, que con los avatares directos del irracional funcionamiento del sistema financiero internacional, respecto del cual hemos logrado mayores grados de autonomía.
En materia de política internacional, durante los últimos años nuestro país ha jugado un rol fundamental en la crítica global al funcionamiento de instituciones como el FMI y ha participado en iniciativas internacionales tendientes a su radical transformación en beneficio de los países de desarrollo medio y bajo. Ha sido escenario de multitudinarias manifestaciones de repudio y contribuido al rechazo de estrategias tendientes al libre comercio, como el ALCA. Y ha colaborado activamente, junto a numerosos países de la región, en el establecimiento de agendas de integración económica, social y política. En el contexto de la actual crisis, las recientes intervenciones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en foros internacionales sobre la irracionalidad del sistema financiero mundial y la necesidad de crear formas más virtuosas de regulación en esa materia evidencian una continuidad en la búsqueda colectiva de mayores grados de libertad para las políticas de desarrollo nacional y regional.
En este marco, llaman la atención las afirmaciones apologéticas de algunos funcionarios gubernamentales sobre la necesidad de “reconectarnos” a las, hoy en debacle, esferas financieras internacionales. El sentido ideológico y político de tales discursos, desconectados del carácter de la política exterior concreta actual y reciente, parece intentar discurrir en la dirección de una resignificación de los actos de gobierno hacia senderos más ortodoxos. En todo caso, resulta más racional y adecuado, en términos políticos y económicos, continuar la reconexión integradora con países de la región y de características relativas similares, como condición para establecer nuevas dinámicas de vinculación internacional tendientes al desarrollo y la equidad.
Intervención pública
El desafío de alcanzar avances significativos en materia de distribución del ingreso, luego de treinta años de concentración creciente, requiere un enfoque de la problemática del incremento de los precios radicalmente diferente de la vigente durante la etapa neoliberal, rescatada recientemente por algunos economistas de origen heterodoxo. La necesaria recuperación de los mecanismos de intervención pública en materia económica es un prerrequisito indispensable para desarrollar una política de ingresos que contemple la reciente aceleración en el incremento de los precios. El control de la evolución de los precios internos debe plantearse garantizando la preservación y el progreso de las mejoras que se han ido obteniendo en la distribución del ingreso. En tal sentido, la política antiinflacionaria debe ser funcional a políticas de distribución y no a la inversa, respondiendo al carácter estructural de la economía argentina.
Resulta prioritario e imprescindible tener en cuenta que el incremento sostenido de los precios erosiona los ingresos de la clase trabajadora y del conjunto de la población de ingresos fijos, al tiempo que amenaza uno de los pilares centrales del modelo económico: el tipo de cambio real. También es necesario considerar que las tradicionales y conocidas políticas de ajuste y estabilización sustentadas en apreciaciones cambiarias, restricciones al consumo popular y/o enfriamientos de la economía sólo se mantienen empeorando la vida de los sectores populares.
Dada la concentrada distribución de la riqueza, como rasgo estructural de la economía argentina, resulta fundamental una política pública intensa dirigida a la recuperación sostenida del mercado de trabajo e incrementos salariales que superen la inflación y los incrementos de productividad, de manera de aumentar la participación de los trabajadores en el ingreso total.
Sostenemos que el Estado debe enfrentar las tensiones entre los intereses de clase en torno de la apropiación de los frutos del crecimiento económico. Para ello es indispensable regular el comportamiento de los sectores económicos dominantes con el objetivo de viabilizar la redistribución social del ingreso. Todo lo cual exige dotar al Estado de instrumentos válidos para enfrentar la puja distributiva e intervenir eficientemente en el comportamiento de los agentes oligopólicos y monopólicos presentes en las cadenas productivas, fruto de un proceso histórico de concentración económica.
El esquema de retenciones propuesto en la resolución 125 y sus enmiendas aprobadas en la Cámara de Diputados habrían permitido mejorar el desacople de los precios internos de los alimentos de los fijados en el mercado internacional, preservando los salarios reales, y favorecer sustancialmente a los pequeños productores. En tanto las retenciones permiten mantener aislado el nivel de precios internos del vigente en el mercado internacional, la movilidad del esquema actúa moderando el efecto de las variaciones de este último. Su aplicación habría favorecido el desarrollo industrial nacional, al funcionar como un sistema de tipos de cambio múltiples. La experiencia reciente muestra que los propios productores se habrían visto protegidos ante una baja del precio internacional de oleaginosas y cereales. El debate sobre el uso de este mecanismo posee profundas raíces en nuestra historia nacional desde la imposición del esquema agroexportador de 1880.
La consolidación de una estructura productiva diversificada y el incremento de las ganancias de competitividad requieren de una intervención planificada del Estado. Es un ejercicio soberano imprescindible para coordinar los objetivos de la política económica en múltiples niveles, incorporando programas sectoriales específicos y regímenes de promoción a la exportación y a la innovación tecnológica, que apunten a resolver las problemáticas más complejas de los distintos sectores productivos. La ausencia de políticas efectivas en este sentido, así como de avances en el necesario diseño estratégico de un proyecto económico de transformación nacional, conducen a sostener la política económica exclusivamente en la reforma macroeconómica acompañada de medidas coyunturales aisladas. Por este sendero quedarían nuevamente postergadas las definiciones de largo plazo de orden estructural y restringido un diverso conjunto de estrategias eficientes para reducir la enorme brecha social heredada.
Encrucijada
Una mirada atenta permite advertir un escenario de intensas disputas por el rumbo que asumirá la política económica futura, su perfil socioeconómico, su influencia sobre los proyectos regionales posibles y el carácter de la democracia misma en nuestro país. Y es en el carácter de ese escenario, con los desafíos e interrogantes que nos propone, donde radica la enorme riqueza y oportunidad de la etapa.
Luego de un extenso período de vigoroso crecimiento económico, basado en una dinámica de acumulación endógena con incremento constante del empleo, y habiendo logrado la reconstrucción institucional con eje en la defensa de los Derechos Humanos, el Estado y la sociedad argentina enfrentan una encrucijada cuya profundidad la ubica como un dilema central con incumbencias de largo plazo: la profundización de un paradigma de desarrollo socioeconómico, cambio estructural, distribución de la riqueza y ampliación de un concepto de ciudadanía radicalmente más amplio que el impuesto por las “señales” del mercado, o la reconstrucción del –hoy en crisis– modelo neoliberal en el contexto de políticas heterodoxas de validez indiscutible, que ubique a un puñado de elites y grupos económicos como los principales perceptores del excedente económico.
Esta encrucijada, que convoca a formas diversas de organización popular, a un ejercicio de ciudadanía democrática ampliada y multilateral, constituye el desafío de un laberinto no sólo argentino sino ya latinoamericano. Los conflictos desatados en Bolivia por la construcción de una sociedad y un Estado capaces de contener y proyectar a todo un pueblo, la refundación de Ecuador, las perspectivas en Paraguay, las diversas iniciativas en Brasil, Chile, Uruguay, Venezuela y Nicaragua, forman parte de esa búsqueda y esa oportunidad.
El retorno de la política al debate económico constituye una condición insoslayable en la actual etapa. La viabilidad efectiva de un programa de desarrollo económico con inclusión y distribución resulta impensable sin la organización y expresión de las clases y sectores populares destinatarios de este cambio de época. Durante el reciente conflicto por la aplicación de retenciones móviles, el hoy escaso desarrollo de los movimientos sociales y políticos –en relación con la magnitud de los desafíos actuales y el surgimiento de la nueva derecha—, configuró un escenario cuyos actores fundamentales fueron el Gobierno y los empresarios del sector, devenidos estos últimos el grotesco intento de encarnación mediática de un supuesto “pueblo”.
Como emergente de las paradojas de la etapa, el Estado ejerció la representación de un pueblo cuya organización no fue suficiente para materializarse en la escena política, poniendo en cuestión con esa imposibilidad la legitimidad de una medida dirigida a preservar el salario real.
El rumbo de cambios iniciado hace escaso tiempo y la continuidad de las políticas de desarrollo requieren la recuperación y reconfiguración de un Estado de nuevas características. Lejos de la estructura burocratizada, que durante décadas ha mostrado sus estrechos límites en numerosos aspectos, se presenta la necesidad de construir un Estado dotado de las herramientas para intervenir activamente en el sendero social, económico, productivo y distributivo. Capaz de resignificar y recuperar su rol en la planificación del desarrollo y la construcción de un proyecto nacional y democrático. Consustanciado en su diagramación institucional e instrumental con objetivos económicos inclusivos, y consciente de las restricciones estructurales y sociales que enfrenta. Pensado de manera multilateral, en tanto regulador social imbricado por las demandas y necesidades de una sociedad civil activa y diversa, plural e incluso contradictoria.
Desarrollo nacional
Resulta fundamental continuar y profundizar la actual agenda regional e internacional de nuestro país. La crisis actual, centrada en las principales economías del planeta, evidencia la necesidad de avanzar en las iniciativas de integración. Más aún, constituye una oportunidad para establecer formas de coordinación diferentes de las impuestas por los estrechos límites del paradigma conceptual dominante hasta hace pocas semanas en materia de economía internacional. Tales acciones son: el crecimiento de Unasur, la profundización del Mercosur ampliado, la coordinación macroeconómica conjunta, la desdolarización de los intercambios, el Banco del Sur y la banca de desarrollo en general, el crecimiento de la demanda interna y la distribución de la riqueza a escala regional, la resolución de asimetrías, el desarrollo de ciencia y tecnología. Para su éxito, estas iniciativas deben contar con una escala regional que las haga posibles.
Sostenemos que sólo la intervención consciente y planificada del Estado, y en particular la dirigida a proteger a los sectores populares más vulnerables, es capaz de articular un modelo de desarrollo nacional que persiga el bienestar general por encima de los intereses económicos particulares. Una hipotética actitud pasiva ante los conflictos latentes y explícitos dejaría el camino libre para la imposición de los intereses de quienes concentran el poder económico en la Argentina.
Para impulsar un modelo económico de desarrollo con equidad es indispensable la reconstrucción de un imaginario social que recupere la relevancia de lo político y la intervención del Estado como requisito para promover el crecimiento de la Nación.
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lunes, 22 de diciembre de 2008

El FMI pide más gasto y menos impuestos

LONDRES.- En un nuevo llamado que busca mitigar los devastadores efectos que podría tener la crisis financiera en 2009, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, instó ayer a los países más industrializados a implementar planes de estímulo económico más ambiciosos y bajar los impuestos, porque, de lo contrario, el año próximo será aún peor de lo previsto.
"Anticipamos un muy mal 2009, con una recesión en la mayoría de las economías desarrolladas, y un menor crecimiento en las economías emergentes", declaró Strauss-Kahn, en una entrevista con la BBC.
"Estoy especialmente preocupado por el hecho de que nuestros pronósticos, ya muy oscuros, sean aún más si no se implementa un estímulo fiscal suficiente", añadió el funcionario francés.
El FMI recomienda políticas de estímulo -aumento del gasto público y recortes impositivos temporarios- por un valor de 120 billones de dólares, el 2% del producto bruto interno (PBI) mundial, para reducir el riesgo de una recesión global.
Reunidos en una cumbre el 15 de noviembre en Washington, los dirigentes del G-20, el grupo de los principales países industrializados y emergentes, se comprometieron a adoptar planes para estimular la economía mundial.
"Veo que se han anunciado medidas, pero temo que sean insuficientes", advirtió Strauss-Kahn. "La amenaza es tal que hoy sólo pienso en dos problemas: el aumento del déficit, que nunca es bueno, y la lucha contra la recesión, que es peor. Debemos elegir la menos mala de las soluciones", dijo.
Gran Bretaña ya anunció estímulos fiscales por alrededor de un 1 por ciento del PBI, y, pese a los niveles "inquietantes" de deuda pública, Strauss-Kahn dijo que endeudarse más es, hoy en día, el mal menor.
"La cuestión de tener descontento social ha sido enfatizada por los periodistas, y entiendo eso, pero es sólo una parte del problema", dijo el funcionario. "El problema es que la sociedad entera va a sufrir", agregó.
El director del Fondo también dijo entender las reticencias de algunos países, como Alemania, a la hora de dar rienda suelta al gasto público.
"Respeto el punto de vista tradicional de los alemanes, pero pienso que estamos en un momento en que deberíamos ser más imaginativos que lo que fuimos en el pasado", declaró Strauss-Kahn.
En ese sentido, el equipo del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, ratificó ayer que el sucesor de George W. Bush tiene previsto implementar a partir del 20 de enero próximo un plan de reactivación de 850.000 millones de dólares (ver aparte).
Por otro lado, fuentes oficiales informaron ayer que el gobierno de Japón está preparando un presupuesto de más de un billón de dólares para 2009, con el fin de reactivar la segunda economía del planeta, afectada por recesión. La propuesta del Ministerio de Finanzas japonés de presupuesto para el año fiscal de 2009 supone un aumento del 6,6% con respecto al de 2008 y es el mayor en toda la historia del país.
La semana pasada, el FMI ya había alertado que su pronóstico sobre la economía para 2009 será peor de lo previsto en sus últimos informes.
El propio Strauss-Kahn dijo el lunes pasado en Madrid que el próximo informe del FMI podría pronosticar un crecimiento económico de cerca del 5% para China en 2009, un descenso notable desde el informe de noviembre, cuando se estimó un crecimiento del 8,5%. Más agresivamente
Las advertencias de Strauss-Kahn siguieron la línea de las formuladas el miércoles pasado por el primer subdirector del FMI, John Lipsky, que instó a las principales economías a actuar más agresivamente para alentar a los bancos a volver a prestar dinero. En ese contexto, dijo que el recorte de tasas de la Reserva Federal estadounidense a cerca de cero fue útil, pero instó a una acción más amplia y completa, incluido un estímulo fiscal que dure más de uno o dos trimestres.
En tanto, en otra advertencia sobre los efectos de la crisis, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, alertó ayer que se podrían endurecer las medidas proteccionistas y los países podrían cerrarse a la inmigración.
"Obviamente que, en situaciones de crisis, los riesgos de medidas proteccionistas y de cierre son siempre mayores. Y nosotros tenemos que hacer todo lo posible para evitar que eso suceda, ya sea en Europa o en el resto del mundo", advirtió.
"Es una tentación que debe ser evitada", añadió el representante europeo, que se encuentra en Río de Janeiro para participar hoy de la II Cumbre Brasil-UE.
En su opinión, nuevas restricciones a la migración, así como una nueva ola proteccionista, serían algo "negativo, dramático incluso para el mundo". Recordó que, durante la crisis económica de 1929, las medidas proteccionistas que se adoptaron empujaron la recesión hacia una Gran Depresión.
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domingo, 21 de diciembre de 2008

La insensible guerra europea. Por Paul Krugman



(Publicado en El País (Madrid) - 21-12-2008)

Esta es la situación: la economía se enfrenta a la peor depresión que ha sufrido en décadas. La respuesta habitual a una crisis económica, recortar los tipos de interés, no está funcionando. Las ayudas gubernamentales a gran escala parecen la única forma de parar la caída en picado de la economía. Pero hay un problema: los políticos conservadores, aferrándose a una ideología pasada de moda, y puede que apostando [equivocadamente] por que sus electores están relativamente mejor situados para capear el temporal, están impidiendo que se tomen medidas.

No, no estoy hablando de Bob Corker, el senador de Nissan (perdón, de Tennessee) y sus amigos republicanos, que torpedearon el intento de la semana pasada de ganar tiempo para el sector del automóvil estadounidense. [¿Por qué se ha bloqueado el plan? Un mensaje de correo electrónico a entre los republicanos del Senado afirmaba que negar al sector automovilístico un préstamo era una oportunidad para que los republicanos "lanzasen un primer ataque contra el sindicalismo organizado"]. A quien me estoy refiriendo es a Angela Merkel, la canciller alemana, y a su equipo económico, que se han convertido en el principal obstáculo para un muy necesario plan europeo de rescate económico.
En Estados Unidos no se le está prestando mucha atención al caos económico europeo porque, comprensiblemente, estamos centrados en nuestros propios problemas. Pero se puede decir que la otra superpotencia económica mundial (Estados Unidos y la Unión Europea tienen aproximadamente el mismo PIB) está en los mismos apuros que nosotros.
Los problemas más graves se dan en la periferia europea, donde numerosas economías más pequeñas están experimentando crisis que recuerdan mucho a las pasadas crisis de Latinoamérica y Asia: Letonia es la nueva Argentina; Ucrania es la nueva Indonesia. Pero el dolor ha llegado a las grandes economías de Europa occidental: Reino Unido, Francia, Italia y la mayor de todas, Alemania.
Como en EE UU, la política monetaria de rebajas de los tipos de interés en un intento de reanimar la economía está llegando rápidamente a su límite. Esto deja una única vía para prevenir el peor desplome desde la Gran Depresión: un uso agresivo de la política fiscal consistente en aumentar el gasto o recortar los impuestos para impulsar la demanda. Ahora mismo todo el mundo ve la necesidad de un gran estímulo fiscal paneuropeo.
Mejor dicho, todo el mundo excepto los alemanes. Merkel se ha convertido en Frau Nein: si tiene que haber un rescate de la economía europea, no quiere tomar parte en él y ha dicho en una reunión de su partido que "no vamos a participar en esta carrera sin sentido por los billones".
La semana pasada, Peer Steinbrueck, el ministro de Economía de Merkel, fue todavía más lejos. No contento con negarse a desarrollar un plan serio de estímulo económico para su propio país denunció los planes de otros países europeos. Concretamente, el ministro acusó al Reino Unido de embarcarse en un "keynesianismo craso".
Los dirigentes alemanes parecen creer que su propia economía está en buena forma y no necesita grandes ayudas. Están, casi con toda seguridad, equivocados respecto a eso. Sin embargo, lo verdaderamente malo no es la valoración errónea de su propia situación, sino la forma en que la oposición de Alemania está impidiendo una acción común europea ante la crisis económica.
Para entender mejor el problema, piensen en lo que pasaría si, por ejemplo, Nueva Jersey intentase impulsar su economía mediante rebajas de impuestos u obras públicas sin que este esfuerzo estatal formase parte de un programa nacional. Evidentemente, gran parte del estímulo se "fugaría" hacia los Estados vecinos, de forma que Nueva Jersey terminaría cargando con toda la deuda, mientras que otros Estados se quedarían con muchos de los puestos de trabajo, si no con todos.
Los países europeos están en una situación muy parecida. Cualquier gobierno que actúe de forma unilateral se enfrenta a una posibilidad considerable de contraer una enorme deuda sin crear demasiados puestos de trabajos en el país en cuestión.
Sin embargo, para la economía europea en su conjunto esa clase de fuga supone un problema mucho menor: dos terceras partes de las importaciones de un miembro medio de la Unión Europea proceden de otros países europeos, por lo que el continente en su conjunto no es más dependiente de la importación que Estados Unidos. Esto significa que una iniciativa coordinada para estimular la economía, en la que cada país cuente con que sus vecinos harán un esfuerzo similar al suyo, le proporcionaría al euro un impulso mucho mayor que unos esfuerzos individuales y descoordinados.
Pero no es posible tener un esfuerzo europeo coordinado si la economía más grande de Europa no sólo se niega a participar, sino que además menosprecia los intentos de sus vecinos por frenar la crisis.
El gran nein de Alemania no durará eternamente. La semana pasada, el Ifo, un instituto de investigación muy respetado, advertía de que Alemania se enfrentará pronto a su peor crisis económica desde los años cuarenta. En el caso de que esto suceda, seguramente Merkel y sus ministros reconsiderarán su postura.
Pero en Europa, como en Estados Unidos, el problema es el tiempo. En todo el mundo las economías se hunden con rapidez mientras esperamos que alguien, cualquiera, proponga una respuesta política eficaz. ¿Cuántos destrozos más habrá antes de que esa respuesta llegue al fin? -
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miércoles, 17 de diciembre de 2008

Paul Krugman: "El Gobierno argentino está haciendo un poco mejor las cosas"

El Nobel de Economía dice que el país va a sufrir por la caída del comercio internacional. Piensa en un escenario global de deflación de precios y estancamiento. Por: Damián Migueles

"Hay un componente argentino en la crisis global: algunos países sufren igual que el nuestro en 2001", dijo Damián Migueles, economista.

Después de recibir la semana pasada el Premio Nobel de manos del rey de Suecia Karl Gustav. Paul Krugman discutió con alumnos y profesores de la Stockholm School of Economics. La actual crisis económica fue el tema dominante y durante un típico smörgåsbord (buffet) sueco, se explayó sobre la crisis mundial y su impacto sobre la Argentina. Pese a la alegría de haber ganado 10 millones de coronas (1,25 millones de dólares) por el premio, la sensación que dejó fue de un marcado pesimismo frente al futuro.

Para Krugman, la crisis actual tiene mucho de las crisis anteriores. En particular dice que Argentina dejó enseñanzas. "Letonia es La Nueva Argentina, con convertibilidad, posterior corrida bancaria y fuga de capitales. Luego cuando se devalúa la moneda la deuda denominada en moneda extranjera se hace impagable".


-En La Argentina como en otros países emergentes, la crisis ha tenido menor impacto que en muchos países desarrollados, ¿va a seguir así?
-Bueno, Argentina tiene una alta exposición al comercio internacional. Una caída fuerte del comercio va a afectar mucho a la región. Y el comercio va a caer porque cae la actividad económica.

-¿Cree que se avecina una crisis como la del 2001 en La Argentina?
En verdad no lo sé. Pero me da la impresión que el gobierno está manejando un poco mejor las cosas.

Cuando se le piden consejos concretos, Krugman bromea: "mejor me ahorro problemas y me amparo en que mi acuerdo con el New York Times me prohíbe asesorar" . Y si se le pregunta si hubiese aceptado un ofrecimiento de Obama, dice: "No, por el bien de mi país. Soy un mal administrador, un mal burócrata".

El Premio Nobel coincide con las políticas de salvataje del sistema financiero del actual gobierno estadounidense y piensa que haber dejado caer a Lehman Brothers, "fue un error". Krugman tampoco cree que sus modelos sirvan para entender todo lo que pasa ahora. "La economía como ciencia no necesariamente crea cimientos permanentes de conocimiento y predicción".

-¿Qué tan grande es esta crisis con respecto a otras?
-Es enorme! Y estoy preocupado. Los economistas que piensan que es un fenómeno interesante, son como un médico que dice "qué hermoso tumor". Sin una adecuada política económica puede ser peor a la del 30.



-¿En qué se diferencia esta crisis de la del 30?
-Tenemos más conocimiento sobre la economía, pero principalmente estamos políticamente mejor preparados. No hay dictaduras nacionalistas o fascistas y la coordinación y el entendimiento democrático están consolidados.

-¿Cuál es el origen de esta crisis?
-Un sistema financiero paralelo, que hace los negocios del banco, pero sin las regulaciones del tradicional "banco de mármol". Me culpo por no haberlo detectado a tiempo y hoy vemos una corrida bancaria, pero en vez de tener gente haciendo cola en las calles, están haciendo click con el mouse.

Paul Krugman entretiene, es articulado, hace chistes y mira a los ojos del público. Contrasta con la imagen privada de hombre tímido, según quienes lo conocen. Un compañero de estudios, lo describió como "un conjunto de un sólo elemento". Y su mundo privado parece ser acotado: no tiene hijos y fue a recibir el Premio con muy pocos allegados, además de su esposa. Todos saben que es adicto al trabajo, a tal punto que dice que ahora tiene que recuperar la semana "perdida" por el Nobel.

-¿Cuál es hoy el peor escenario para los países desarrollados?
-En el corto plazo podríamos ver que se repita el escenario japonés de los 90: bajas tasas de interés, inversión nula, deflación y estancamiento. Ya vimos que en esos casos bajar la tasa de interés no alcanza, la política monetaria no tiene efecto.

-¿Qué medidas de política son las adecuadas?
-Muchos países actúan adecuadamente con programas fiscales expansivos. Pero no está claro como invertir de la manera más eficiente el dinero de los contribuyentes. Lo que si es importante, dado el nivel de comercio, es que las medidas sean coordinadas, si no se corre el riesgo de que nadie lo quiera hacer: Si sube el gasto en Francia, una gran parte de ese gasto se destina en productos alemanes. Los franceses van a dudar en hacerlo a menos que los alemanes hagan lo mismo. Y los alemanes no están cooperando.

-¿Espera ver mucha intervención estatal?
-Si, veremos nacionalizaciones.

-¿Revive el Keynesianismo?
-Las ideas monetaristas pierden terreno frente al keynesianismo. Parte del problema es que la economía monetaria perdió anclaje con la economía real. Milton Friedman, por ejemplo, estaba en contra de la intervención del estado; yo no, porque lo asocio el estado de bienestar y al sistema de salud.

-Pero con los altos déficits que ya tienen los EEUU, ¿no le preocupan los déficits que estos programas acarrean? ¿Y por cuánto tiempo hay que llevarlos adelante?
-En EE.UU. se habla de destinar un 4% del PBI este año y de 7-8% el próximo. Goldman Sachs pronostica que el PBI podría caer un 9%. El 4% es entonces un precio barato. Si el desempleo llega a dos dígitos, 12 millones de norteamericanos estarán por debajo de la línea de pobreza y 10 millones sin cobertura médica.

(Publicado en Clarín. Martes 16-12-2008)
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domingo, 14 de diciembre de 2008

¿Dañará el gasto de hoy a la economía de mañana? Por Paul Krugman

Hay ahora mismo un intenso debate sobre lo dinámicos que deberían ser los intentos del Gobierno de EE UU por invertir la marcha de la economía. Muchos economistas, entre los que me incluyo, están pidiendo una gran expansión fiscal que impida que la economía entre en caída libre. A otros, sin embargo, les preocupa el lastre que unos grandes déficit presupuestarios puedan suponer para las generaciones futuras.
Pero quienes se preocupan por el déficit están completamente equivocados. En las condiciones actuales, no hay que sacrificar lo que es bueno a largo plazo por lo que lo es a corto plazo; una expansión fiscal fuerte mejoraría realmente las perspectivas económicas a largo plazo.
La afirmación de que los déficit presupuestarios empobrecen a la larga la economía se basa en la creencia de que los préstamos adquiridos por el Gobierno excluyen a la fuerza la inversión privada: que el Gobierno, al emitir grandes cantidades de deuda, impulsa al alza los tipos de interés, lo que hace que las empresas sean reacias a invertir en nuevas plantas y equipos, lo cual, a su vez, reduce la tasa de crecimiento económico a largo plazo. En circunstancias normales, este argumento tendría mucho a su favor.
Pero ahora mismo las circunstancias son de todo menos normales. Plantéense lo que sucedería el año que viene si la Administración de Obama cediese ante los halcones del déficit y redujese la escala de sus planes fiscales. ¿Haría esto que bajasen los tipos? Está claro que no conduciría a una disminución a corto plazo de los tipos de interés, que están más o menos controlados por la Reserva Federal. La Reserva ya está manteniendo esos tipos tan bajos como le es posible -prácticamente a cero- y no variará su política a menos que vea alguna señal de que la economía amenaza con recalentarse. Y esa perspectiva no parece realista por el momento.
¿Y qué hay de los tipos a más largo plazo? Estos tipos, que ya están en su nivel mínimo desde hace medio siglo, son principalmente el reflejo de los tipos a corto plazo que se esperan para el futuro. La austeridad fiscal podría hacerlos bajar aún más, pero a costa de generar expectativas de que la economía siga profundamente deprimida durante mucho tiempo, lo cual reduciría la inversión privada en lugar de incrementarla.
La idea de que, cuando la economía está deprimida, una política fiscal rígida reduce de hecho la inversión privada no es simplemente un razonamiento hipotético: es exactamente lo que sucedió en dos episodios históricos importantes.
El primero tuvo lugar en 1937, cuando Franklin Roosevelt cometió el error de seguir los consejos de quienes se preocupaban por el déficit en aquella época. Redujo radicalmente el gasto del Gobierno recortando a la mitad la inversión en la Administración para la Mejora del Trabajo y subiendo los impuestos, entre otras cosas. El resultado fue una grave recesión y una caída pronunciada de la inversión privada.
El segundo episodio tuvo lugar en Japón 60 años después. En 1996 y 1997, el Gobierno japonés intentó equilibrar su presupuesto recortando el gasto y subiendo los impuestos. Y, de nuevo, la recesión que provocó indujo una caída pronunciada de la inversión privada.
Para que quede claro, no estoy argumentando que tratar de reducir el déficit presupuestario sea siempre negativo para la inversión privada. Se puede afirmar razonablemente que la moderación fiscal de Bill Clinton en los años noventa contribuyó a alimentar la gran explosión de la inversión que se produjo en EE UU durante esa década, la cual, a su vez, llevó a una recuperación en el crecimiento de la productividad.
Lo que hizo que la austeridad fiscal fuese tan mala idea tanto en los EE UU de Roosevelt como en el Japón de los años noventa fue el hecho de que se daban unas circunstancias especiales: en ambos casos, el Gobierno dio marcha atrás frente a una trampa de la liquidez, una situación en la que, a pesar de que la autoridad monetaria había recortado los tipos de interés todo lo posible, la economía seguía funcionando muy por debajo de su capacidad.
Y ahora nos encontramos ante la misma clase de trampa, y por eso quienes se preocupan por el déficit están fuera de contexto.
Una cosa más: la expansión fiscal será todavía mejor para el futuro de EE UU si una gran parte de ella se lleva a cabo en forma de inversión pública: construcción de carreteras, reparación de puentes y desarrollo de nuevas tecnologías, todo lo cual hará más rico al país a largo plazo.
¿Debería el Gobierno mantener indefinidamente una política de grandes déficit presupuestarios? Desde luego que no. Aunque la deuda pública no es tan mala como mucha gente cree -básicamente, es dinero que nos debemos a nosotros mismos-, a la larga, el Gobierno, al igual que los particulares, tiene que compensar sus gastos con sus ingresos.
Pero ahora mismo tenemos un déficit básico en el gasto privado: los consumidores están redescubriendo las ventajas del ahorro en el mismo momento en que las empresas, quemadas por los excesos del pasado e incapacitadas por las dificultades del sistema financiero, están recortando sus inversiones. Ese desfase terminará por corregirse, pero, hasta que lo haga, el gasto del Gobierno debe cargar con el muerto. De otro modo, la inversión privada, y la economía en su conjunto, se hundirán aún más.
Resumiendo: la gente que piensa que una expansión fiscal hoy será mala para las generaciones futuras se equivoca radicalmente. La mejor línea de actuación, tanto para los trabajadores de hoy como para sus hijos, es hacer todo lo que haga falta para poner esta economía en el camino hacia su recuperación. -
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lunes, 8 de diciembre de 2008

Soluciones erradas para un problema de dólares. Por Enrique Szewach

Interesante reflexión de la presidenta Kirchner. Interesante, porque explicita el diagnóstico que hoy tiene el Gobierno sobre lo que nos pasa. Interesante, porque cuando la soja estaba a US$ 500 la tonelada, Brasil nos compraba autos y el dólar se devaluaba frente a las monedas regionales, no la escuché decir, ni a ella ni a su marido, “el mundo nos salvó”. Pero bueno, más allá de estas curiosidades de la vida conyugal de los K, las efectividades conducentes señalan que, efectivamente, los precios internacionales de nuestros productos de exportación han caído, que Brasil, la gran oportunidad perdida de la Argentina de los últimos años, se ha transformado casi en una amenaza y que el dólar es hoy una moneda fuerte.

Frente a ese escenario externo tan adverso, la respuesta de política económica local ha sido, por lo menos, equivocada. Los shocks externos negativos, que eso es lo que hemos sufrido en estos meses, implican que la Argentina, macroeconómicamente hablando, es más pobre en dólares de lo que era antes. A la inversa de los sucedido en los últimos años. Y resulta que necesitamos dólares para pagar importaciones imprescindibles y para hacer frente a compromisos de deuda en moneda extranjera –pública y privada–. Esos dólares antes los proveían los compradores de soja y otros productos pagando más caras nuestras exportaciones. Ese aumento de los precios nos financiaba mayor gasto privado, por la parte que los productores transformaban en pesos y gastaban internamente, y nos financiaba mayor gasto público, a través de los impuestos a la exportación. Aunque una parte de ese gasto –importaciones– es en dólares. Dicho de otra manera, la extraordinaria recuperación argentina de estos años –les guste o no a los K– fue producto de un fenomenal cambio de precios relativos a favor de nuestros exportables principales, que alentó un gran aumento de la producción agraria, vía incorporación masiva de tecnología. Esos mayores ingresos del campo y del resto de los exportadores se transformaron en más gasto, al convertir dólares del resto del mundo en pesos en la Argentina. Esos pesos los gastó el sector privado y también los gastó el sector público, que recaudó más impuestos, por los impuestos a la exportación y por la mayor actividad económica interna que produjo el aumento de gasto privado. Pero el origen de toda la recuperación fue la mayor cantidad de dólares que producía esta economía con el mismo esfuerzo, dada la suba de los precios. Cambio de planes. Ahora los precios han bajado. De manera que los dólares ya no los “producen” los precios. Y si queremos mantener el mismo nivel de actividad o parecido, los dólares, ahora, los tienen que producir las “cantidades”. Es decir, tenemos que exportar más cantidad de productos y servicios e importar menos cantidad de productos y servicios.Porque, insisto, necesitamos esos dólares para financiar la actividad económica interna y pagar deuda externa. Por lo tanto, nuestro problema no es un problema de “pesos”, es un problema de “dólares”. Pero las medidas anunciadas la semana pasada por la Presidenta, porque el mundo nos vino a complicar, son medidas para un problema de pesos, no de dólares. Al final de la historia, macroeconómicamente hablando, el aumento de crédito disponible equivale a reducir los requisitos de liquidez en pesos de los bancos a los que hoy les sobra plata, no les falta. En todo caso, es un subsidio a la tasa de interés y a los plazos, para los consumidores de electrodomésticos y automóviles. Pero esta medida, eventualmente, puede servir, si está orientada a sustituir importaciones, es decir a demandar bienes nacionales y que no necesitan “dólares” para su producción. Es decir si el crédito subsidiado –suponiendo que la gente quiera tomarlo– reduce la demanda de dólares para producir bienes. Pero, obviamente, esta medida es muy “chiquita” para pedirle mucho más que eso. Entonces, las últimas líneas para el resto. Si lo que hay que aumentar son las cantidades exportables y reducir las cantidades importables, hace falta alinear todas las variables de la economía en esa dirección. Y cuando digo todas las variables, me refiero a que el gasto público y el gasto privado tiene que caer en dólares, para liberar recursos para exportar y reducir la demanda de importables. Pero el gasto cae en dólares, si crece menos que el tipo de cambio. De manera que alentar un aumento del gasto por encima de la variación del tipo de cambio es agravar el problema, no solucionarlo. El Presupuesto de 2009 y todos los anuncios de aumento de gasto que se están haciendo van en la dirección equivocada, porque al aumentar el gasto en pesos hace falta devaluar más para bajarlo en dólares. Van en la dirección equivocada porque tenemos un problema muy distinto al del mundo desarrollado. El mundo desarrollado está en recesión por retracción del gasto privado. Por lo tanto, el gasto público intenta, ineficientemente, reemplazarlo, y tiene con qué porque los inversores se refugian en la deuda pública para ahorrar y no gastar. La Argentina, en cambio, ha entrado en recesión porque la política K de confrontación permanente y destrucción de mercados generó fuga de capitales –achicó el tamaño de la economía local– y porque se cayeron los precios de nuestras exportaciones. Es un problema muy distinto que requiere una solución distinta. Porque, además, la gente que huye, al contrario que en el mundo desarrollado, no se refugia en el Estado K de la confiscación: de ese Estado trata de escaparse. Mientras sigamos con la inconsistencia de decir que “el mundo nos complicó” pero que vamos a solucionar el problema con “pesos”, seguiremos sin solucionar el problema y eso es lo que, verdaderamente, nos complica.


Publicado en Perfil. Domingo 7 de diciembre de 2008.

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Cómo Cristina puede parecerse a Bush. Por Jorge Oviedo

En el relato presidencial, el origen de la crisis financiera en los Estados Unidos que ahora contagia al mundo es la especulación financiera, el privilegio de la renta financiera sobre el aumento de la producción de bienes. El diagnóstico parece atractivo, pero es equivocado.
La crisis norteamericana se origina en políticas de estímulo fuera de control, en algún sentido parecidas a las que Cristina Fernández de Kirchner está anunciando en la Argentina. De modo tal que la Presidenta corre el riesgo de parecerse a un mandatario del que tanto parece querer diferenciarse.

Cuando Bill Clinton entregó el poder a George W. Bush, la economía norteamericana tenía un enorme superávit fiscal. La reducción del gasto en términos reales y la mejora del resultado del sector público generaron una muy fuerte entrada de capitales, que bajó aún más el costo del dinero y elevó el valor del dólar respecto de casi todas las monedas del mundo (con la excepción del yuan chino y el peso convertible argentino). Por ello, el déficit de la balanza comercial estadounidense llegó también a niveles récord.
Con la llegada de una recesión en 2001, acelerada luego por los atentados de Nueva York y Washington, la política cambió dramáticamente de sentido. El gasto público creció a un ritmo colosal -en gran medida, por las guerras en Afganistán, primero, e Irak, después-; aparecieron medidas proteccionistas; el dólar tuvo una depreciación sin precedente, impulsada, además, por una fortísima emisión. George W. Bush, que había visto a su padre perder la reelección a manos de Clinton, en gran medida, por una profunda recesión, quería evitar la caída de la economía de su país a cualquier precio. Y por un período prolongado lo logró.
Claro que la colosal burbuja de liquidez creada y la depreciación del dólar que encareció las materias primas generaron beneficios para muchos, entre ellos los productores de commodities , como la Argentina.
Pero la economía norteamericana lentamente acumuló desequilibrios que volvían insostenible el proceso. Gran parte de la revaluación de los activos estuvo basada en malos créditos otorgados en una compleja red de instrumentos novedosos que crearon la ilusión de que los riesgos eran mínimos.
¿Qué tiene de común esto con la Argentina? El gobierno del matrimonio Kirchner desde que asumió quiere mantener la economía al máximo nivel de actividad posible y ha sostenido e incrementado, para ello, enormes desequilibrios que parecen difíciles de sostener indefinidamente. Además, ha mantenido en crecimiento el gasto público por encima del nivel de alza de la recaudación.
Ahora se propone dar créditos utilizando los aportes previsionales para financiar el sostenimiento del nivel de actividad. La lentísima clarificación de algunos de los mecanismos que se utilizarían comienzan a mostrar que la discrecionalidad política tendrá mucha m
ás importancia que las calificaciones técnicas, generando riesgos ocultos que un día pueden terminar detonando un escándalo, una crisis o ambas cosas.
¿Se repetiría en la Argentina una crisis como la de las hipotecas de baja calidad norteamericanas? Parece improbable. El mercado de crédito argentino es tan pequeño que incluso un desastre importante allí parece incapaz de tener efectos mayúsculos en la economía. La inflación, las tarifas atrasadas, la falta de financiación para la deuda parecen mucho más urgentes, aunque nadie parece ocuparse de ellos.
También debe anotarse que, a pesar de que anuncian medidas de estímulo que funcionarán algún día, las autoridades ya pusieron en marcha un ajuste ortodoxo, con fuertes aumentos de tarifas e impuestos y reducciones de subsidios. El costado negativo de ese accionar es que profundiza la recesión que, por otro lado, se busca evitar.


Publicado en La Nación. Domingo 7 de diciembre de 2008.
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jueves, 27 de noviembre de 2008

Declaración de la cumbre del G-20 sobre los mercados financieros y la economía mundial

A 15 de noviembre de 2008
1. Nosotros, los dirigentes del Grupo de los Veinte, hemos mantenido una primera reunión en Washington en la fecha del 15 de noviembre de 2008, en medio de graves problemas que afectan a la economía mundial y a los mercados financieros. Estamos decididos a reforzar nuestra cooperación y a trabajar en común para restaurar el crecimiento económico en el mundo y para llevar a cabo las reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales.

2. A lo largo de los últimos meses, nuestros países han tomado medidas urgentes y excepcionales para sostener la economía mundial y estabilizar los mercados financieros.
Estos esfuerzos deben continuar. Al mismo tiempo, debemos sentar las bases de unas reformas que contribuyan a garantizar que una crisis global como la que nos ocupa no vuelva a producirse jamás. Nuestro trabajo se va a guiar por una confianza compartida en que los principios del mercado, unas condiciones de comercio y de inversión sin trabas y unos mercados financieros regulados de manera eficaz fomentan el dinamismo, la innovación y el espíritu emprendedor que resultan esenciales para el crecimiento económico, el empleo y la reducción de la pobreza.
- Causas primordiales de la crisis actual
3. Durante un período de fuerte crecimiento económico, crecientes movimientos de capital y estabilidad prolongada en lo que lleva transcurrido de década, las partes actuantes en el mercado han tratado de conseguir rendimientos más altos sin una valoración adecuada de los riesgos y no han puesto en práctica la debida diligencia. Al mismo tiempo, se han combinado unas normas deficientes de aseguramiento frente a riesgos, prácticas poco fiables de gestión de riesgos, productos financieros cada vez más complejos y opacos y el consiguiente apalancamiento excesivo para crear puntos vulnerables en el sistema.
Los responsables políticos, los reguladores y los supervisores de algunos países avanzados no evaluaron ni abordaron de forma adecuada los riesgos que se estaban acumulando en los mercados financieros, ni siguieron el ritmo de la innovación financiera, ni tuvieron en cuenta las complejidades de las medidas reguladoras internas dentro del sistema.
4. Entre otros importantes factores subyacentes a la situación actual figuran unas políticas macroeconómicas incoherentes e insuficientemente coordinadas y unas reformas estructurales inadecuadas que han llevado a unos resultados macroeconómicos insostenibles a escala global. Estas circunstancias, en su conjunto, han tenido su parte de responsabilidad en los excesos y, en último término, han dado como resultado una grave alteración del mercado.
- Medidas que se han adoptado y que se van a adoptar
5. Hasta la fecha, hemos tomado medidas fuertes e importantes para estimular nuestras economías, proporcionar liquidez, reforzar el capital de las instituciones financieras, proteger ahorros y depósitos, abordar las deficiencias de regulación y descongelar los mercados crediticios, y estamos trabajando en asegurar que las instituciones financieras internacionales (IFIs) estén en condiciones de proporcionar un apoyo esencial a la economía mundial.
6. Sin embargo, es necesario hacer más para estabilizar los mercados financieros y sostener el crecimiento económico. El impulso económico se está desacelerando de manera sustancial en las principales economías y las perspectivas globales han empeorado. Muchas economías de mercado emergentes, que han contribuido a sostener la economía mundial durante estadécada, siguen experimentando todavía un crecimiento satisfactorio, pero se están viendo afectadas de manera adversa cada vez más por la desaceleración mundial.
7. Frente a este telón de fondo de condiciones económicas en franco deterioro en todo el mundo, hemos estado de acuerdo en que hace falta una respuesta política en todos los órdenes, basada en una cooperación macroeconómica más estrecha, que restablezca el crecimiento, evite consecuencias indirectas negativas para el gasto público y ayude a las economías de mercado emergentes y a los países en vías de desarrollo. Como medidas inmediatas para la consecución de estos objetivos, así como para abordar los problemas a más largo plazo, nos proponemos:
- mantener nuestros esfuerzos con todo vigor y tomar las medidas adicionales que sean necesarias para estabilizar el sistema financiero;
- reconocer la importancia de la contribución de la política monetaria, que se considera adecuada a las condiciones internas [de cada nación];
- recurrir en la medida apropiada a medidas fiscales para estimular las demandas internas con efecto inmediato, al mismo tiempo que se mantiene un marco político conducente a la sostenibilidad fiscal;
- ayudar a las economías emergentes y en vías de desarrollo a que tengan acceso a financiación en las actuales condiciones de dificultades financieras, facilitándoles liquidez directa y apoyo programado. Subrayamos el papel importante que corresponde al Fondo Monetario Internacional (FMI) en la respuesta a la crisis, nos complacen sus nuevas facilidades de liquidez a corto plazo e instamos la revisión ya en curso de sus instrumentos yservicios para garantizar la flexibilidad;
- animar al Banco Mundial y a los demás bancos de desarrollo multilateral (BDMs) a emplear a fondo toda su capacidad en apoyo de sus prioridades de desarrollo y nos complace la adopción reciente de nuevos servicios del Banco Mundial en las áreas de infraestructuras y financiación del comercio;
- garantizar que el FMI, el Banco Mundial y los demás BDMs cuentan con recursos suficientes para seguir desempeñando su papel en la superación de la crisis.
- Principios comunes de reforma de los mercados financieros
8. Además de las medidas ya mencionadas, vamos a poner en marcha reformas que han de reforzar los mercados financieros y los regímenes reguladores con vistas a evitar crisis en el futuro. Toda regulación es, primera y principalmente, responsabilidad de los reguladores nacionales, que constituyen la primera línea de defensa contra la inestabilidad de losmercados.
Sin embargo, nuestros mercados financieros tienen un ámbito global de actuación, de modo que resulta necesario intensificar la cooperación internacional entre los reguladores y reforzar las normas internacionales, así como, allí donde sea preciso, llevarlas a la práctica de manera coherente, para lograr la adecuada protección frente a acontecimientos globales, regionales y transfronterizos adversos que afecten a la estabilidad financiera internacional.
Los reguladores deben garantizar que sus decisiones contribuyan a la disciplina del mercado, evitar consecuencias potencialmente negativas para otros países, incluyendo un arbitraje regulador, y apoyar la competencia, el dinamismo y la innovación en los mercados. Las instituciones financieras deben cargar asimismo con su responsabilidad en la confusa situación actual y deberían asumir la parte que les corresponda para superarla, lo que incluye reconocer sus pérdidas, aumentar su transparencia y mejorar sus prácticas de gobierno interno y gestión del riesgo.
9. Nos comprometemos a poner en marcha políticas coherentes con los siguientes principios comunes de reforma:
- reforzar la transparencia y la responsabilidad: vamos a reforzar la transparencia de los mercados financieros, lo que implica aumentar la información exigible sobre los productos financieros complejos y hacer que las compañías informen de manera exhaustiva y fiel sobre sus condiciones financieras. Deberían situarse los incentivos en una misma línea para evitaruna excesiva asunción de riesgos.
- mejorar la regulación en profundidad: nos comprometemos a reforzar nuestros regímenes reguladores, una supervisión prudente y la gestión de riesgos, así como a garantizar que todos los mercados financieros, sus productos y los que actúan en los mercados están regulados o sometidos a supervisión de la manera más adecuada a sus circunstancias.
Vamos a ejercer una supervisión estricta sobre las instituciones de clasificación crediticia, coherente con un código internacional de conducta consensuado y reforzado.
Asimismo, vamos a hacer que los regímenes reguladores sean más eficaces a lo largo del ciclo económico, al mismo tiempo que se asegure que la regulación sea eficaz, que no coarte la innovación y que fomente un mayor intercambio de productos y servicios financieros. Nos comprometemos a realizar evaluaciones transparentes de nuestros sistemas nacionales de regulación.
- promover la integridad de los mercados financieros: nos comprometemos a proteger la integridad de los mercados financieros mundiales mediante un reforzamiento de la protección a inversores y consumidores, la evitación de los conflictos de intereses, el impedimento de las manipulaciones ilegales de los mercados, las actividades y los abusos de carácter fraudulento y la defensa contra riesgos financieros ilícitos que surjan de jurisdicciones que no estén dispuestas a cooperar.
Vamos a fomentar asimismo el intercambio de información, incluso en lo que respecta a las jurisdicciones que todavía tienen que comprometerse a aceptar las normas internacionales sobre secreto y transparencia bancarios.
- reforzar la cooperación internacional: hacemos un llamamiento a nuestros reguladores nacionales y regionales para que formulen sus regulaciones y otras medidas de manera consecuente. Los reguladores deberían reforzar su coordinación y su cooperación en todos los segmentos de los mercados financieros, incluso en lo que respecta a los movimientos transfronterizos de capitales. Los reguladores y las restantes autoridades a las que les atañaesta función deberían reforzar como cuestión prioritaria la cooperación sobre prevención, gestión y resolución de crisis.
- reformar las instituciones financieras internacionales: nos comprometemos a avanzar en la reforma de las instituciones surgidas de Bretton Woods para que puedan reflejar más adecuadamente el peso económico cambiante [de las naciones] en la economía mundial al objeto de reforzar su legitimidad y su eficacia.
A este respecto, las economías emergentes y en vías de desarrollo, incluidos los países más pobres, deberían tener una voz y una representación mayores. El Forum por la Estabilidad Financiera (FEF) debe abrirse de manera urgente a la adhesión de las economías emergentes en general y el resto de losprincipales organismos que se ocupan del establecimiento de normas deberían revisar de manera inmediata sus condiciones de admisión de miembros.
El FMI, en colaboración con un FEF y otros organismos ampliados, debería trabajar en una mejor identificación de los puntos vulnerables, detectar posibles tensiones y actuar rápidamente para jugar un papel clave en respuesta a la crisis.
- Cometidos de ministros y expertos
10. Estamos comprometidos a adoptar con rapidez medidas que hagan realidad estos principios. Damos instrucciones a nuestros ministros de finanzas, bajo la coordinación de la dirección del G-20 en 2009 (Brasil, Reino Unido y República de Corea), para que pongan en marcha estos procesos y un horizonte temporal para su cumplimiento. En el Plan de Acción que se adjunta se expone ya una primera lista de medidas específicas entre las que figuran medidas de prioridad máxima que deberán haberse llevado a cabo antes del 31 de marzo del 2009.
En consulta con otras economías y con otros organismos existentes, e inspirándose en las recomendaciones de eminentes expertos independientes que puedan convocar, pedimos a nuestros ministros de finanzas que formulen recomendaciones adicionales, entre ellas, en las siguientes áreas específicas:
- atenuar la tendencia a los ciclos en las políticas reguladoras;
- revisar y unificar las normas de contabilidad a nivel mundial, en especial en el caso de inversiones complejas en momentos de tensión;
- reforzar la elasticidad y la transparencia de los mercados de derivados crediticios y reducir sus riesgos para el sistema, lo que implica mejorar la infraestructura de los mercados de valores que no cotizan en bolsa;
- revisar los mecanismos de compensación relacionados con los incentivos a la asunción de riesgos y a la innovación;
- revisar los mandatos, el gobierno y las exigencias de recursos de las IFIs, y
- definir el ámbito de actuación de las instituciones importantes para el sistema y determinar la regulación o la supervisión que resulten más adecuadas.
11. A la vista del papel del G-20 en la reforma de los sistemas financieros, nos volveremos a reunir el 30 de abril del 2009 para pasar revista a la puesta en práctica de los principios y decisiones sobre los que hoy se ha llegado a un acuerdo.
- Compromiso con una Economía Global Abierta
12. Reconocemos que estas reformas únicamente tendrán el éxito si están firmemente fundamentadas sobre un firme compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo el imperio de la ley, el respeto por la propiedad privada, el comercio y las inversiones libres en los mercados competitivos y se apoyan sobre unos sistemas financieros eficientes y eficazmente regulados.
Estos principios son esenciales para el crecimiento económico y la prosperidad, habiendo ya liberado a millones de personas de la pobreza y elevado sustancialmente el nivel de vida a escala global. Reconociendo la necesidad de mejorar la regulación del sector financiero, deberemos, sin embargo, evitar un exceso de regulación que podría obstaculizar el crecimiento económico y exacerbar la contracción de los flujos de capital, incluyendo a los países en desarrollo.
13. Subrayamos la importancia crítica que tiene el rechazo al proteccionismo y no involucionar hacia tiempos de incertidumbre financiera. A este respecto, y durante los próximos 12 meses, nos abstendremos de establecer cualquier clase de nuevas barreras a la inversión o al comercio de bienes y servicios, bien sea imponiendo nuevas restricciones a las exportaciones o bien implementando medidas que no se atengan a las estipulaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) con el fin de estimular las exportaciones.
Además, nos esforzaremos por alcanzar un acuerdo este mismo año en relación con la Agenda para el Desarrollo de Doha, de la OMC, tratando de lograr unos ambiciosos y equilibrados resultados. En tal sentido, hemos cursado instrucciones a nuestros respectivos Ministros de Comercio para que alcancen el mencionado objetivo y estén dispuestos a intervenir personalmente en el proceso si ello fuera necesario.
Asimismo, hemos acordado que, puesto que nuestros respectivos países son los que tienen la mayor participación en el sistema comercio global, todos deberemos aportar cuantas contribuciones positivas fueran necesarias para alcanzar el citado objetivo.
14. Somos plenamente conscientes del impacto que la actual crisis está teniendo sobre los países en vías de desarrollo y, muy particularmente, sobre los más vulnerables.
Nos reafirmamos en la importancia que tienen los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un compromiso que hemos adquirido para ayudar al desarrollo, y urgimos tanto a los países desarrollados como a las economías emergentes a que asuman compromisos coherentes con sus respectivas capacidades y los roles que desempeñan en la economía global. A este respecto, reafirmamos la vigencia de los principios para el desarrollo acordados durante la Conferencia sobre Financiación al Desarrollo de las Naciones Unidas celebrada en el año 2002 en la ciudad de Monterrey, en México, en la que se resaltaba tanto la propiedad por parte de los respectivos países como la movilización de todas las fuentes de financiación para el desarrollo.
15. Mantenemos nuestro compromiso de afrontar otros retos de naturaleza crítica, como son la seguridad energética y el cambio climático, la seguridad alimentaria, el imperio de la ley y la lucha contra el terrorismo, la pobreza y las enfermedades.
16. Mientras seguimos avanzando, confiamos plenamente en que, por medio de la colaboración continua, la cooperación y el multilateralismo, seremos capaces de superar los retos que tenemos ante nosotros y lograr restablecer la estabilidad y la prosperidad en la economía mundial.
- Plan de Acción para la implementación de los Principios para la Reforma.
En este Plan de Acción se incluye un plan de trabajo integral para la implementación de los cinco principios acordados para la reforma. Nuestros Ministros de Economía y Finanzas se encargarán de asegurar que las metas previstas en este Plan de Acción sean decidida y totalmente implementadas. Ellos serán los responsables del desarrollo e implementación del diseño de tales recomendaciones en los trabajos en curso de los organismos de mayor relevancia, como son el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Foro para la Estabilidad Financiera (FEF) ampliado y los organismos regulares en proceso de establecimiento.
- Refuerzo de la Transparencia y la Responsabilidad Acciones inmediatas hasta el día 31 de marzo de 2009.
-Los organismos clave con responsabilidad global deberán trabajar con el fin de reforzar los métodos de valoración de garantías, teniendo, además, muy en cuenta la valoración de productos complejos de baja liquidez, especialmente durante épocas de tensión.
-Los organismos responsables del establecimiento de normas contables deberán avanzar significativamente en sus tareas para poder resolver las posibles debilidades contables y hallar pautas para el control de los elementos que figuren fuera de balance.
-Los entes reguladores y los organismos responsables del establecimiento de normas contables deberán reforzar la debida transparencia para los participantes en los mercados de los instrumentos financieros complejos que lancen las diferentes firmas.
-Con la vista puesta en promover la estabilidad financiera, el gobierno del organismo internacional responsable del establecimiento de normas contables se verá reforzado más aún, incluyendo para ello medidas tales como la de revisión de sus miembros, con la finalidad de asegurar, muy particularmente, la transparencia, la responsabilidad y una relación apropiada entre este organismo independiente y las principales autoridades.
-Los organismos pertenecientes al sector privado que ya hayan desarrollado sus mejores prácticas para el tratamiento de fondos de capital o fondos de alto riesgo deberán presentar propuestas para el establecimiento de un conjunto unificado de buenas prácticas. Los Ministros de Economía y Finanzas deberán valorar la idoneidad de dichas propuestas partiendo de los análisis de los entes reguladores, el FEF ampliado y otros organismos relevantes.
Acciones a medio plazo.
-Los organismos clave con una responsabilidad global deberán trabajar intensamente con el fin de alcanzar el objetivo de crear una única normativa global de alta calidad.
-Los entes reguladores, los supervisores y los organismos responsables del establecimiento de normas contables, y según proceda, deberán trabajar tanto unos con otros como con el sector privado sobre las bases actuales, con la finalidad de asegurar una aplicación coherente y un refuerzo de de normas contables de alta calidad.
-Las instituciones financieras deberán proporcionar en sus informes instrumentos reforzados para el descubrimiento de riesgos y desvelar todas sus pérdidas, y ello sobre las bases que rigen actualmente y de forma coherente con las mejores prácticas internacionales, tal como es debido. Los entes reguladores deberán trabajar intensamente para asegurarse de que en las informaciones económico financieras de cualquier institución financiera se proporcione una descripción completa, exacta y puntual de las actividades de la firma (incluyendo sus actividades no incluidas en balance) y que dicha información se ajuste a unas bases coherentes y regulares.
Refuerzo de una Regulación Firme
Regímenes regulatorios
Acciones inmediatas hasta el día 31 de marzo de 2009
-El FMI, el FEF ampliado y otros entes reguladores y organismos deberán desarrollar las recomendaciones precisas para poder mitigar la tendencia a la prociclalidad, incluyendo entre ellas la revisión de la valoración, el apalancamiento, el capital bancario, la compensación ejecutiva y las prácticas de aprovisionamiento pueden exacerbar las tendencias cíclicas.
Acciones a medio plazo
-Para el conjunto de países o regiones que aún no lo hayan hecho, cada uno de dichos países o regiones deberá comprometerse a revisar e informar sobre la estructura y principios de su sistema regulatorio, para, de tal forma, poder asegurarse de que es compatible con un sistema financiero moderno y crecientemente globalizado. A tal efecto, los miembros del G-20 se comprometen a elaborar un informe sobre un Programa de Valoración del Sector Financiero (PVSF) y apoyar la transparencia de las valoraciones de los sistemas regulatorios nacionales de cada país.
-Los organismos correspondientes deberán revisar la naturaleza diferenciada de las regulaciones en los sectores de la banca, títulos, y de seguros y proporcionar los correspondientes informes destacando las emisiones y haciendo las recomendaciones precisas o poniendo de manifiesto las mejoras que fueran necesarias. Asimismo, se deberá acometer una revisión del panorama de la regulación financiera, poniendo un especial énfasis sobre instituciones, instrumentos y mercados que actualmente se encuentran sin regular, además de asegurar que todas las instituciones sistémicamente relevantes se encuentren adecuadamente reguladas.
-Las autoridades nacionales y regionales deberán revisar los regímenes de disolución y la legislación sobre quiebras a la luz de las recientes experiencias para, así, asegurarse de que se permite el cierre ordenado de grandes complejos de instituciones financieras transnacionales.
-Las diferentes definiciones de capital deberán ser armonizadas en orden a lograr estimaciones coherentes del capital y de la suficiencia de capital.
Perspectiva prudente
Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
Los organismos reguladores deberán dar los pasos necesarios para asegurar que las agencias de calificación crediticia cumplan los más elevados estándares de la organización internacional de organismos reguladores de valores, a la vez que eviten conflictos de intereses, faciliten una mayor transparencia para inversores y emisores y diferencien la calificación de productos complejos. Todo esto ayudará a que las agencias de calificación crediticia cuenten con los incentivos adecuados, así como con una perspectiva apropiada que les permita desempeñar un papel fundamental en la provisión de información y evaluaciones imparciales para los mercados.
-La organización internacional de reguladores de valores deberá revisar la adopción, por parte de las agencias de calificación crediticia, de los estándares y mecanismos necesarios para la conformidad de esta supervisión.
-Las autoridades deberán asegurarse de que las instituciones financieras mantengan un capital adecuado en la cantidad necesaria para que se mantenga la confianza.
-Los encargados del establecimiento de los estándares deberán establecer ciertos requisitos fortalecidos de capital para los créditos estructurados y las actividades de securización de los bancos.
-Los supervisores y reguladores, en vista del lanzamiento inminente de servicios de contraparte centrales para coberturas por riesgos crediticios (CDS) en ciertos países, deberán:
> acelerar sus esfuerzos por reducir los riesgos sistemáticos de los CDS y las transacciones derivadas al contado (OTS),
> insistir en que los participantes en el mercado apoyen las plataformas de operaciones electrónicas o negociadas en Bolsa para los contratos de CDS;
> expandir la transparencia bursátil de los derivados de OTC, y
> asegurar que la infraestructura de los derivados de OTC pueda soportar volúmenes en expansión.
Acciones a medio plazo
- Las agencias de calificación crediticia que facilitan calificaciones públicas deberán estar registradas.
-Los supervisores y los bancos centrales deberán desarrollar enfoques robustos y de coherencia internacional para la supervisión de la liquidez de bancos fronterizos y las operaciones de liquidez bancaria central de dichos bancos fronterizos. Gestión del riesgo
Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
- Los reguladores deberán desarrollar una guía mejorada para fortalecer las prácticas de la gestión del riesgo, en línea con las mejores prácticas internacionales, a la vez que alienten a las empresas financieras a reexaminar sus controles internos y a poner en marcha políticas fortalecidas para una sana gestión del riesgo.
- Los reguladores deberán desarrollar e implementar procedimientos que aseguren que las empresas financieras implementen políticas para gestionar mejor el riesgo de liquidez, incluso mediante la creación de fuertes colchones de liquidez.
-Los supervisores deberán asegurar que las empresas financieras desarrollen procesos que faciliten la medida global y oportuna de las concentraciones de riesgo y de las posiciones del riesgo de contrapartes en todos los productos y geografías.
-Las empresas deberán volver a evaluar sus modelos de gestión del riesgo para protegerse del estrés, además de informar a los supervisores sobre sus esfuerzos.
-El Comité de Basilea deberá estudiar la necesidad y ayuda para desarrollar nuevos modelos de comprobación del estrés de las empresas, según considere apropiado.
- Las instituciones financieras deberán poseer claros incentivos internos para promocionar la estabilidad, y deberán asimismo tomar medidas a través del esfuerzo voluntario o la acción regulatoria, con la finalidad de evitar esquemas de compensación que recompensen el exceso de rendimiento a corto plazo o la aceptación de riesgos.
-Los bancos deberán ejercer una gestión eficaz del riesgo y llevar a cabo las debidas diligencias con respecto a la securización y los productos estructurados.
Acciones a medio plazo
- Los organismos internacionales establecedores de estándares, trabajando con una amplia gama de economías y otros organismos apropiados, deberán asegurar que los mandatarios reguladores sean conscientes y capaces de responder con rapidez a la evolución y la innovación en los mercados y los productos financieros.
- Las autoridades deberán supervisar los cambios sustanciales en los precios de los activos, así como sus implicaciones para la macroeconomía y el sistema financiero.
Promoción de la integridad en los mercados financieros
Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
-Nuestras autoridades regionales y nacionales deberán trabajar juntas para mejorar la cooperación reguladora entre jurisdicciones a escala regional e internacional.
-Las autoridades regionales y nacionales deberán trabajar para promover que se comparta la información sobre las amenazas nacionales y fronterizas contra la estabilidad del mercado, ala vez que aseguren que las provisiones legales nacionales (o regionales, si fuese aplicable) sean adecuadas para tratar tales amenazas.
-Las autoridades nacionales y regionales deberán igualmente revisar la normativa de conducta empresarial para proteger a mercados e inversores, especialmente frente a la manipulación y los fraudes en el mercado, y para fortalecer su cooperación fronteriza, de forma que se proteja el sistema financiero internacional frente a actos ilícitos. En caso de mala conducta, debería aplicarse un régimen de sanciones adecuado.
Acciones a medio plazo
-Las autoridades nacionales y regionales deberán poner en marcha medidas nacionales e internacionales que protejan el sistema financiero global de jurisdicciones no cooperadoras y poco transparentes que constituyan un riesgo de actividad financiera ilícita.
-El Grupo de Acción Financiera deberá continuar con su importante trabajo contra el blanqueo de dinero y la financiación terrorista, y del mismo modo apoyamos los esfuerzosdel Banco Mundial y la iniciativa para la recuperación de activos robados (iniciativa StAr).
-Las autoridades impositivas, apoyándose en el trabajo de organismos destacados, como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), deberán continuarcon los esfuerzos para promover un intercambio de información impositiva. La falta de transparencia y de un intercambio de información impositiva son aspectos a tratar de maneraenérgica.
Refuerzo de la cooperación internacional
Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
-Los supervisores deberán colaborar para establecer colegios supervisores para todas las principales instituciones financieras fronterizas, como parte de sus esfuerzos por fortalecer la supervisión de empresas fronterizas.
-Los principales bancos globales deberán reunirse con regularidad con sus colegios supervisores para mantener discusiones globales sobre las actividades de la empresa y la evaluación de los riesgos a los que ésta se enfrenta.
-Los reguladores deberán dar los pasos necesarios para fortalecer las disposiciones sobre la gestión de crisis fronterizas, incluyendo la cooperación y la comunicación entre sí, así como con las autoridades apropiadas, para desarrollar completas listas de contacto y para realizar ejercicios de simulación, según se considere apropiado.
Acciones a medio plazo
- Las autoridades, apoyándose en particular en el trabajo de los reguladores, deberán recopilar información sobre áreas donde la convergencia de prácticas reguladoras como estándares de contabilidad, auditorías y seguros de depósitos esté realizando progresos, tenga cierta necesidad de un progreso acelerado o donde pueda haber cierto potencial de progreso.
-Las autoridades deberán asegurar que las medidas temporales para restablecer la estabilidad y la confianza tengan las menores distorsiones posibles y se desarrollen de manera oportuna, secuenciada y bien coordinada.
Reforma de las instituciones financieras internacionales
Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
-El Foro de Estabilidad Financiera deberá expandirse hasta alcanzar una afiliación más amplia de economías emergentes.
-El Fondo Monetario Internacional, centrado en la supervisión, y el Fondo de Estabilidad Financiera, centrado en el establecimiento de estándares, deberán fortalecer su colaboración, mejorar los esfuerzos para lograr una mejor integración de respuestas regulatorias y de supervisión en un marco político de macroprudencia y llevar a cabo ejercicios anticipados de advertencias.
-El Fondo Monetario Internacional, dada su afiliación universal y su destacada experiencia macrofinanciera, deberá, en estrecha coordinación con el Fondo de Estabilidad Financiera y otros organismos, adoptar un papel destacado en el aprendizaje de lecciones de la crisis actual, de manera coherente a su mandato.
-Deberíamos revisar la adecuidad de los recursos del Fondo Monetario Internacional, el Grupo del Banco Mundial y otros bancos de desarrollo multilateral, además de estar preparados para aumentarlos cuando sea necesario. El Fondo Monetario Internacional también deberá seguir revisando y adaptando sus instrumentos de préstamo para satisfacer de manera adecuada las necesidades de sus miembros y revisar su papel fundamental en vista de la actual crisis financiera.
-Debemos explorar nuevas formas de restaurar el acceso a los créditos por parte de los países emergentes y en vías de desarrollo, y retomar los flujos de capital privado que resultan fundamentales para el desarrollo y el crecimiento sostenible, incluyendo las actuales inversiones en infraestructura.
-En los casos en que los graves trastornos del mercado han limitado el acceso a la financiación necesaria de políticas fiscales anticíclicas, los bancos de desarrollo multilateral deben asegurar que se pongan en marcha las medidas necesarias para apoyar, en la medida de lo posible, a los países con buenos antecedentes y políticas sanas.
Acciones a medio plazo
-Pusimos de relieve que las Instituciones de Bretton Woods debían reformarse de manera exhaustiva para que puedan reflejar de forma más adecuada los pesos económicos cambiantes en la economía internacional y ser más responsables de los retos futuros. Las economías emergentes y en desarrollo deberán tener más voz y representación en dichas instituciones.
-El Fondo Monetario Internacional deberá realizar vigorosas y ecuánimes revisiones de la supervisión de todos los países, además de prestar una mayor atención a sus sectores financieros y a una mejor integración de las revisiones con los programas de evaluación del sector financiero de la unión entre el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Basándonos en todo esto, es necesario fortalecer el papel del Fondo Monetario Internacional en el ofrecimiento de consejos políticos macrofinancieros.
-Las economías avanzadas, el Fondo Monetario Internacional y otras organizaciones internacionales deberán facilitar programas para la creación de capacidad para las economías de los mercados emergentes y de los países en vías de desarrollo sobre la formulación y la puesta en marcha de nuevas y destacadas regulaciones, que resulten coherentes con los estándares internacionales.


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