jueves, 7 de mayo de 2009

La economía argentina después de las elecciones. Por Domingo Cavallo


La economía argentina ya está viviendo una estanflación, un fenómeno que se hará aún más virulento luego de las elecciones, con absoluta independencia de cuál sea el resultado. Se trata de una crisis que no se parecerá a la del 2001, año en que la debacle financiera local sobrevino a un proceso depresivo-deflacionario que se había iniciado en el segundo semestre de 1998. La crisis estanflacionaria actual prácticamente no tiene agravantes financieros locales . Es un fenómeno de la economía real que devendrá en crisis fiscal. En todo caso tendrá algunos rasgos de la del 2002, porque como entonces habrá inflación y fuerte recesión. Pero será una crisis mucho más parecida a las de 1975-76 y a la de 1989-1990.
La estanflación argentina, a diferencia de lo que ocurre en la mayor parte de las economías emergentes, tiene poco que ver con la crisis financiera global. Argentina es uno de los países menos afectados por lo que está pasando en la economía mundial porque sus principales productos de exportación mantienen precios bastante más elevados que los que predominaron en la década anterior. No han caído tanto como los precios de los minerales de uso industrial y del petróleo. Además Argentina no había estado recibiendo capitales financieros del exterior y sus bancos no habían tenido una gran expansión del crédito en los últimos años. Por esa razón tampoco adquirieron grandes riesgos crediticios como los de los bancos de los países avanzados y de las economías emergentes con gran desarrollo financiero reciente.

La crisis argentina es totalmente autogenerada y era totalmente predecible. Yo la anticipé a principios de 2007 cuando describí cómo serían los escenarios de un futuro gobierno según ganara las elecciones Cristina Kirchner o Roberto Lavagna. Luego la describí con más detalle en mi libro Estanflación, escrito durante el invierno del año pasado, cuando todavía no se había producido ningún impacto significativo de la crisis financiera global sobre las economías emergentes.

La crisis argentina tiene su origen en:
1) las medidas impositivas y de controles de precios y tarifas que desalentaron la inversión y la producción en los sectores más productivos de nuestra economía, particularmente los sectores agropecuario y energético;
2) el aumento desmesurado del gasto público improductivo financiado con el producido de los impuestos distorsivos y
3) el encerramiento comercial y el aislamiento financiero que impidieron la recuperación del crédito público y privado y transformaron a Argentina en una economía a la que los demás países y organismos financieros del exterior les importa poco.Por eso la consideran no elegible para recibir los apoyos financieros que se están brindando a la mayor parte de las economía emergentes.

El tercero de estos factores es el que me lleva a predecir que la crisis argentina se va a agravar en la segunda mitad de este año y probablemente durante 2010 y 2011, aún cuando comiencen a verse signos de recuperación en la economía global y en la mayoría de las economías emergentes.

El déficit fiscal adquirirá dimensiones hasta hoy impensadas por la mayor parte de los economistas, aún de los que critican al gobierno. La caída de la recaudación, la necesidad de asistir financieramente a las provincias y de cumplir con los compromisos de pagos de obras públicas y a proveedores, determinarán un déficit fiscal significativo que no podrá financiarse con crédito público. Por lo tanto, habrá una fuerte emisión monetaria con el consiguiente drenaje de divisas. Si el Banco Central intenta frenarlo acentuando los controles de cambio, aparecerá un mercado paralelo como el que existió entre 1975 y 1990. Si el banco Central defiende sus reservas y no impone controles de cambio, se producirá una fuerte devaluación que espiralizará la inflación.

Estoy convencido que Néstor Kirchner sabe que la que acabo de describir es la realidad presente y futura. Hablé con él muchas veces durante la década de los 90 y me siento seguro en afirmar, como profesor de la materia, que tiene suficientes conocimientos de economía como para saber cual es la interpretación correcta de nuestra realidad. Lo que lo lleva a argumentar que la crisis argentina es fruto de la crisis global y que la crisis se agravará sólo si el Gobierno pierde las elecciones del 28 de junio no es su desconocimiento de cómo funciona la economía argentina si no su falta de escrúpulos políticos .

Ya ha encontrado culpable para la crisis que estamos viviendo: son los EEUU que engendraron la crisis financiera global. Está preparando la lista de culpables del agravamiento de la crisis argentina. Como sabe que el gobierno va a perder esas elecciones (al menos en términos del número de diputados y senadores oficialistas que quedarán en el nuevo Congreso), ha decidido identificar como culpables del agravamiento de la crisis a los ciudadanos que voten a alguna de las variantes opositoras, es decir, a la mayoría del Pueblo Argentino. Sólo así se explica su discurso de campaña.

Esta falta de escrúpulos políticos me preocupa no por el efecto que pueda tener sobre el resultado electoral, sino porque es un indicio de que Néstor Kirchner esté planeando el alejamiento de su esposa de la Presidencia, luego de las elecciones del 28 de junio, en medio de algún episodio que pueda mostrar frente a la gente como un “Golpe Duhaldista”. Por otro lado, hay mucha gente alrededor de Duhalde a la que no le disgustaría esa alternativa, porque piensan que un futuro gobierno de Cobos, para completar período, necesitaría del apoyo del “Piloto de Tormentas” del 2002. Si Néstor Kirchner decide que no quiere pagar el precio político de hacerse cargo del agravamiento inexorable de la crisis, puede encontrar la bandeja servida para aparecer echado. Algo que el visualiza como un episodio histórico semejante al que vivió Perón en 1955.

Para quienes quieran imaginarse como podría ser un futuro gobierno de Cobos apoyado por Duhalde y con Lavagna de Jefe de Gabinete, sugiero a los visitantes de mi blog que relean el artículo que subí a mi blog el 31 de marzo de 2007 titulado “Los inev itables sobresaltos de un futuro gobierno de Kirchner o Lavagna”. Por supuesto que hay una esperanza: la que describí en el artículo inmediato siguiente al anterior titulado: “Una alternativa electoral, difícil pero no imposible”. Pero para que ella vuelva a tener vigencia, habrá que esperar hasta las elecciones presidenciales de 2011.
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La economía global aterriza. Por Juan José LLach

(Nota publicada en La Nación, Jueves 7 de mayo de 2009)
A pesar de los efectos desfavorables de la temible gripe porcina, siguen aumentando, semana tras semana, los indicios de que la economía mundial inició su descenso de aproximación para aterrizar hacia mediados de año o en el tercer trimestre de 2009. Aun los más pesimistas empiezan a reconocerlo.
Los precios de las materias primas han subido hasta un 50% desde sus niveles mínimos y las bolsas se han recuperado, por lo menos, en un 20%. Tanto en Estados Unidos como en Europa caen las tasas de interés de mercado y también los bonos de los tesoros, al no ser ya demandados como único refugio en la tempestad.
Por las mismas razones, el dólar empieza a desvalorizarse. En Estados Unidos mejora la confianza de los consumidores, bajan los inventarios, se recuperan las órdenes de compra de industrias y servicios, se estabilizan las ventas de casas y algunos precios aumentan gracias al impulso de tasas hipotecarias bajísimas.
La economía china se recuperó en el primer trimestre de 2009 respecto del cuarto de 2008. Japón sorprendió con aumentos de la producción industrial y las exportaciones. A pesar de caídas de precios al consumidor en países como España o el Reino Unido, se está todavía lejos de la deflación.
El panorama, por cierto, no es color de rosa. Los problemas de los bancos no están aún resueltos. El Fondo Monetario Internacional acaba de estimar que sus pérdidas totales llegarán a 4,1 billones de dólares y que hará falta todavía inyectarles capital por 875.000 millones de dólares, cifra enorme pero que no resulta inalcanzable.
El desempleo continúa aumentando en casi todo el mundo y cuesta todavía encontrar datos positivos de Europa. Si bien se recupera la crucial confianza empresarial en Alemania, es aún preocupante la situación de Irlanda, los países bálticos y los mediterráneos. Ellos necesitarían devaluar sus monedas, pero no pueden hacerlo, porque están en la franja del euro y, para colmo, se los presiona a hacer ajustes fiscales de carácter contractivo: se trata del mismo error del FMI con la Argentina en tiempos de la convertibilidad.
De no ser por esta situación de Europa, mi optimismo sobre la economía global sería todavía mayor. Ojalá que la gripe porcina no llegue a convertirse en pandemia ni complique este panorama esperanzador.
Los resultados de la reunión del Grupo de los 20, buenos, pero algo mezquinos, han contribuido a la distensión. Cuadruplicar los recursos del FMI implica, en la práctica, que ningún país que acepte la revisión normal del artículo 4° irá al default , bajando así el riesgo de casi todos los países emergentes, aunque no el de la Argentina.
También se reafirmaron compromisos con las metas del milenio y con la ayuda oficial a los países más pobres, aunque esto es dudoso, porque la mayoría las ha incumplido hasta ahora. Se comprometió a evitar el proteccionismo -y las devaluaciones competitivas, aunque esto es menos creíble- y a finalizar, todavía sin fecha, la ronda Doha de la Organización Mundial del Comercio. Se estableció un consejo de estabilidad financiera global, con mayores funciones que el foro hasta ahora vigente.
Se mencionó, en fin, una expansión fiscal sin precedente -aunque no concertada, como se dijo- de cinco billones de dólares para fines de 2010. Es sabido que en esto no hubo acuerdo entre Estados Unidos, cuyo temor ancestral es la recesión, por la crisis del 30, y Europa, que teme sobre todo la inflación, por las hiperinflaciones de ambas posguerras.
La señal de que ningún país sincero y ningún banco relevante caerán o quebrarán, resalta las esenciales diferencias entre esta crisis y la del 30. El afán de originalidad lleva a algunos colegas a exagerar las similitudes (Eichengreen y O´Rourke, en Vox, www.voxeu.org/index.php?q=node/3421 ). Hay al menos tres diferencias cruciales. Una es la intensidad y rapidez de las respuestas de políticas fiscales y monetarias, ésta sí reconocida por los autores citados. La segunda es que, hasta el momento, el proteccionismo ha sido limitado. La tercera es que, por ahora, no hay deflación, mientras que entre 1929 y 1931 los precios cayeron en los Estados Unidos un 16,2 por ciento, dando lugar a una caída del ingreso nominal total de los norteamericanos del 53 por ciento (sic) hasta 1933, y a tasas de descuento reales de los bancos centrales del diez por ciento o más, contra el dos por ciento negativo de hoy.
Aunque, como mínimo, es indudable la desaceleración en la caída de la economía mundial, otra historia es cuándo y cómo se iniciará la recuperación. Las políticas económicas deberán todavía afrontar nuevas pruebas, sobre todo por el lado de los bancos en Europa y de los deudores hipotecarios en los Estados Unidos.
Cuanto antes se acierte en soluciones genuinas a estos problemas más temprano y rápidamente se saldrá. Si bien hoy casi nadie pronostica una salida veloz, hay que tener en cuenta que los excedentes de liquidez agazapados a la espera de oportunidades son enormes, del orden de los diez billones de dólares.
No bien aparezcan indicios fehacientes de recuperación de la economía real, la suba de precios de los activos financieros y, luego, de los inmuebles será rápida y realimentará a aquélla. Por eso creo que una salida razonablemente veloz de la crisis hacia fines de año es más probable de lo que hoy parece. Más aún: el principal problema que puede aparecer allí es la inflación, como se ve hoy mismo cada vez que buenas expectativas en los mercados financieros hacen subir las materias primas.
Una de las claves de lo que ocurre es que el consumo en los países desarrollados está cayendo mucho menos de lo esperado (1,4%), 0,9 por ciento en los Estados Unidos y, claro, mucho más en España (3,1%) y el Reino Unido (3,8%). Esto resulta de las políticas expansivas, pero también de la aceleración del envejecimiento de la población y de que la crisis ha golpeado menos a los sectores sociales medios y bajos, con mayor propensión a consumir.
También entre los países, los más golpeados son los desarrollados que, según el FMI, caerían 3,8 por ciento este año y no crecerían en 2010.
Entre los emergentes sobresale el crecimiento de China, con 6,5 por ciento en 2009 y 7,5 por ciento en 2010, pero también casi toda Asia en desarrollo (4,8% y 6,1%). También Africa sufrirá menos. Crecerá un dos por ciento y un 3,9 por ciento, mientras que América latina caería 1,5 por ciento este año y se recuperaría con alrededor del 1,6 por ciento positivo en 2010.
Este mayor crecimiento de Africa se viene dando en todo lo que va del siglo XXI, y es una señal de alerta para nuestro continente. Los signos de la coyuntura afianzan nuestras megatendencias de protagonismo económico creciente de los países emergentes, con Asia a la cabeza, que la reunión del G-20 ha empezado a reconocer e institucionalizar.
Para América del Sur y para la Argentina, ésta es una gran noticia, porque estos países son socios estratégicos y seguirán brindando muy buenas oportunidades de desarrollo. La inflación a la salida de la crisis, con relativa desvalorización del dólar y aumentos de las commodities , potenciará esta tendencia. La Argentina es el país que menos ha aprovechado estas oportunidades, dado que, en alimentos, hoy produce unos 20.000 millones de dólares y exporta unos 13.000 millones menos de lo que podría. Hasta ahora esto ha significado menor crecimiento, y la recesión en curso que podría haberse evitado. Pero de aquí en más, la opción entre aislarse del mundo o integrarse a él será una cuestión de supervivencia.

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lunes, 4 de mayo de 2009

Dinero a cambio de nada. Por Paul Krugman


(Nota aparecida en El País de España el Domingo 3 de mayo de 2009)

El 15 de julio de 2007, The New York Times publicaba un artículo con el titular 'Los más ricos entre los ricos, orgullosos de una nueva Época Dorada'. Entre los "nuevos titanes", el que destacaba más prominentemente era Sanford Weill, ex presidente de Citigroup, que insistía en que él y sus homólogos del sector financiero habían obtenido su inmensa fortuna gracias a sus aportaciones a la sociedad.
Poco después de que se publicara dicho artículo, el edificio financiero que Weill se congratulaba de haber ayudado a construir se venía abajo, y provocaba con su caída inmensos daños colaterales. Aunque consigamos evitar que se repita la Gran Depresión, la economía mundial necesitará años para recuperarse de esta crisis.

Todo esto explica por qué debería preocuparnos que las remuneraciones en los bancos de inversión, tras bajar el año pasado, vuelven a dispararse, hasta los niveles de 2007. ¿Por qué es esto preocupante? Déjenme contarles los motivos. En primer lugar, ya no hay razón para creer que los magos de Wall Street realizan de hecho una aportación positiva a la sociedad, y mucho menos una aportación que justifique esas nóminas desmesuradas.
Recuérdese que el dorado Wall Street de 2007 era un fenómeno bastante nuevo. Desde la década de 1930 hasta aproximadamente 1980, la banca era un negocio sobrio y aburrido que, de media, no pagaba mejor que otros sectores, pero hacía que las ruedas de la economía siguieran girando.
Entonces, ¿por qué algunos banqueros empezaron a acumular enormes fortunas? Era, se nos decía, una recompensa por su creatividad, por la innovación financiera. A estas alturas, sin embargo, es difícil pensar en una gran innovación financiera reciente que de hecho ayudase a la sociedad, y que no fuera una forma nueva y mejorada de provocar burbujas, evadir normas y crear de facto pirámides financieras.
Recordemos un discurso reciente de Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, en el que intentó defender la innovación financiera. Sus ejemplos de innovaciones financieras "buenas" eran: (1) las tarjetas de crédito, que no son precisamente una idea nueva; (2) la cobertura de descubiertos, y (3) las hipotecas subprime. (No me lo invento). ¿Éstas son las cosas por las que pagaban tanto a los banqueros?
Aun así, se podría alegar que tenemos una economía de libre mercado, y que es el sector privado el que debe decidir cuánto valen sus trabajadores. Pero esto me lleva a mi segundo razonamiento: Wall Street ya no forma parte, en un sentido real, del sector privado. Es un pupilo del Estado, tan dependiente de la ayuda pública como los receptores de la Asistencia Temporal a Familias Necesitadas. No hablo sólo de los 600.000 millones de dólares ya asignados del TARP. Están también las enormes líneas de crédito de la Reserva Federal; el préstamo a gran escala efectuado por los bancos federales hipotecarios; los finiquitos de los contratos de AIG financiados por los contribuyentes; la enorme expansión de los avales del Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC en sus siglas en inglés), y, más en general, el apoyo implícito proporcionado a todas las empresas financieras consideradas demasiado grandes, o demasiado estratégicas, para quebrar.
Se puede argumentar que es necesario rescatar a Wall Street para proteger la economía en su conjunto, y estoy de acuerdo. Pero teniendo en cuenta el dinero de los contribuyentes que hay en peligro, las empresas financieras deberían comportarse como las de servicios públicos, y no volver a las prácticas y remuneraciones de 2007.
Es más, pagar cantidades ingentes a embaucadores no sólo es indignante; también es peligroso. A fin de cuentas, ¿por qué asumieron los banqueros riesgos tan excesivos? Porque el éxito -o incluso la apariencia temporal de éxito- ofrecía unas recompensas gigantescas: hasta los ejecutivos que hacían saltar por los aires sus empresas podían largarse con cientos de millones de dólares y lo hacían. Ahora estamos viendo que se ofrecen remuneraciones parecidas a gente que puede jugar sus arriesgados juegos con respaldo federal.
¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué van las nóminas camino de la estratosfera una vez más? Las afirmaciones de que las empresas tienen que pagar estos salarios para conservar a sus mejores profesionales no son verosímiles: si el empleo en el sector financiero se está desplomando, ¿adónde va a ir toda esa gente?
No, la verdadera razón por la que las empresas financieras vuelven a pagar tanto es sencillamente porque pueden. Están ganando dinero otra vez (aunque no tanto como afirman), ¿y por qué no? Al fin y al cabo, consiguen préstamos baratos, gracias a todos esos avales federales, y prestan con unos tipos de interés mucho más elevados. Así que comen, beben y son felices, porque a lo peor mañana les regulan.
O a lo mejor no. La sensación palpable en la prensa financiera es que la tempestad ha pasado: las Bolsas suben, la caída en picado de la economía podría estar nivelándose, y es probable que el Gobierno de Obama deje a los banqueros irse de rositas con nada más que unos cuantos discursos severos. Con razón o sin ella, los banqueros parecen creer que las cosas están a punto de volver a ser lo que eran.
Sólo podemos desear que nuestros líderes les demuestren que están equivocados, y lleven a cabo una verdadera reforma. En 2008, unos banqueros demasiado bien pagados que asumieron grandes riesgos con dinero de otros pusieron de rodillas a la economía mundial. Lo último que necesitamos es darles la oportunidad de volver a hacerlo.


Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de Economía en 2008. © 2009 New York Times Service. Traducción de News Clips.

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Propuesta de una política de Estado para el sector energético argentino

(Este documento ha sido elaborado por siete ex secretarios de energía de la Nación, cuyas firmas se encuentran al final)
1- INTRODUCCIÓN
El sector energético afronta serios problemas estructurales sin soluciones a la vista; para resolverlos se debe formular una política de estado a largo plazo; Argentina tiene un presente decadente en materia productiva y un futuro incierto.
1) Los hidrocarburos que representan casi el 90 % del total de la energía primaria consumida por Argentina presentan una situación altamente comprometida: la producción de crudo en nuestro país disminuye desde 1998; la caída productiva respecto
a aquel año supera al 25%, la disminución productiva no se ha revertido y nos encaminamos a una segura importación;
2) las reservas comprobadas disminuyen tanto en petróleo como en gas natural; y no se
han descubierto nuevos yacimientos de tamaño significativo en los últimos 15 años.
Lamentablemente la exploración de riesgo, el verdadero corazón de la actividad
petrolera muestra un notable retroceso en las últimas dos décadas mostrándonos una
performance decreciente que es muy urgente REVERTIR: en 1988 Argentina hizo 103
pozos exploratorios; en 1998 se hicieron 75 pozos exploratorios; en el último año se
hicieron sólo 54 pozos exploratorios (Fuente: Secretaría de Energía e Informe
Estadístico IAPG).
Los precios del petróleo en 1998 eran en promedio para los crudos de la canasta OPEP
12 u$s/barril; muy inferiores a los precios promedio 94 u$s/b registrados en el ultimo
año lo que revela que Argentina no aprovechó el período de precios altos del crudo para
realizar inversiones exploratorias en su territorio.
3) la producción gasífera doméstica está en decadencia desde 2004 y, con demanda
interna en ascenso se necesita recurrir a importaciones crecientes de gas natural para
abastecer sus consumos futuros, sin que existan proyectos desarrollados para tal fin por
falta de planificación energética. Debe tenerse presente que Argentina es un consumidor
intensivo de gas natural y que este energético representa el 50% de nuestro balance de
energía primaria lo que la ubica entre los primeros puestos a nivel mundial.
4) Argentina se encamina hacia la pérdida del AUTOABASTECIMIENTO
ENERGÉTICO que exhibe desde hace casi dos décadas, hecho que de concretarse
debilitará significativamente los saldos de la balanza comercial.
5) Las refinerías argentinas no se han ampliado en los últimos años y operan al máximo
de su capacidad instalada; siendo necesario recurrir en forma creciente a la importación
de gas oil para abastecer nuestro mercado interno.
2
Estas deficiencias en el funcionamiento productivo son padecidas por la población, la
industria y el transporte en las épocas del año en que escasean el gasoil y el gas natural;
6) El sector eléctrico –el otro gran componente del sector energético- ha demostrado
tener serias dificultades para ampliar la oferta en nueva generación: el sector privado
no cuenta en la situación actual con las condiciones mínimas para invertir, y el Estado
cuando lo hace –a través de Enarsa por ejemplo- actúa en forma no planificada y
recurriendo las má s de las veces a costosas soluciones de urgencia: como unidades de
pequeño tamaño, consumidoras de hidrocarburos líquidos importados de alto costo
compradas en forma simultánea y ubicadas en diversos puntos de la red.
El funcionamiento del sistema eléctrico se torna crítico cuando se dan situaciones de
bajas o altas temperaturas o cuando la hidraulicidad es baja. Y el problema obedece
tanto a la insuficiente generación como a las limitaciones de los sistemas de distribución
en los grandes centros urbanos.
En síntesis, el sistema está manejado con visión cortoplacista; no planificado a largo
plazo, con inversiones que se encuentran retrasadas; y, como consecuencia, exhibe un
funcionamiento técnicamente deficiente con perspectivas a agravarse.
Todo ello obedece sin duda a un proceso anormal de la ampliación de la oferta
productiva: no existen inversiones en cantidad y calidad suficientes para garantizar el
abastecimiento de una demanda doméstica creciente (ver cuadro Nº 1); por otra parte es
bien perceptible el claro declive del sistema productivo del sector energía (Cuadro Nº
2).
Cuadro Nº 1
Variación de PBI y Demanda de Energéticos
31 de diciembre de 2008 al 31 de diciembre de 2001
Indicador Var%
PBI a precios de mercado1 43%
Generación Eléctrica 2 43%
Demanda Gas Natural 3 34%
Ventas GNC 3* 43%
Ventas Gas Oil 4* 26%
Ventas Naftas 4* 30%

1Indec. 2Cammesa. 3Enargas. 4Secretaría de Energía.
*Ventas en volúmenes físicos.
3
Cuadro Nº 2
Variación en la Disponibilidad de Energéticos
Años 2008 y 2001
Indicador Var%
Reservas Comprobadas de Petróleo 1** -9%
Reservas Comprobadas de Gas Natural 1** -39%
Exportaciones de Petróleo 1 -86%
Exportaciones de Gas Natural 1 -89%
Producción de Petróleo 1 -18%
Producción de Gas Natural 1 4,5%
1Secretaría de Energía.
** Reservas comprobadas remanentes hasta el final de la vida
útil. 31/12 del año 2007 vs. misma fecha del año 2001.
7) En relación a los precios y tarifas de la canasta energética, Argentina hace un uso
intensivo e indiscriminado de los subsidios al consumo de energía y al transporte. Los
subsidios han sido crecientes y existen dudas sobre la sustentabilidad del sistema. Los
subsidios a la energía representaron en 2007 el 57 % de total, y los correspondientes al
sector transporte – que también tienen una raíz energética- alcanzaron al 28% del total.
Ambos sectores son responsables de 85 % del total de las transferencias a empresas del
sector público y privado. Las estimaciones del total de subsidios para el año 2008
realizadas por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera
Pública (ASAP) indican $ 16.208 millones para el sector energía y $ 8746 millones
para el sector transporte.
Los Subsidios tienen como principal causa que las tarifas actuales no retribuyen los
costos de capital de los equipamientos ni, en varios casos, los de operación y
mantenimiento, lo que dificulta disponer de un fluido sistema de inversión para ampliar
la capacidad instalada como lo requiere un sistema de demanda creciente como la que
tiene el sistema energético. El resultado es que la ampliación de la capacidad instalada
no sigue a la demanda, y proviene –casi exclusivamente de inversión pública
subsidiada, y no planificada. Para peor, los subsidios indiscriminados en muchos casos
han tenido efectos redistributivos contraproducentes beneficiando más a los que menos
lo necesitan, distorsionando las señales de asignación de los recursos del sector.
Si bien la crisis de fines de 2001obligó a declarar la situación de emergencia, este estado
se prolongó en forma arbitraria e innecesariamente dando lugar a las siguientes
distorsiones:
1) No se cumple la legislación de fondo del sector y la misma es
reemplazada por una cantidad excepcional de normativa
complementaria de dudosa eficacia ;
2) Las instituciones –particularmente la Secretaría de Energía y los
Entes Reguladores sectoriales- están debilitadas y supeditadas a
otras instancias gubernamentales;
3) Los usuarios no pagan por los productos y servicios energéticos las
4
Tarifas previstas en la legislación ni en los contratos de concesión
firmados por el Estado; un bajo nivel tarifario provoca dos efectos
negativos: inhibe la inversión genuina en la oferta y promueve hábitos
de derroche un la demanda
4) La diferencia entre los costos reales de producir energía y las “tarifas
pagadas por el conjunto de la población” da lugar a la solución de
emergencia de cubrir los déficit con subsidios indiscriminados por
parte del Estado nacional cuyo monto puede estimarse para el período
2006-2008 en mas de 8000 millones de u$s,
5) Existe falta de transparencia en el funcionamiento sectorial propio de
la situaciones de emergencia;
6) La inversión privada genuina en sectores de riesgo se retrajo
esperando la intervención de la inversión estatal, insuficiente, y no
siempre oportuna ;
7) No hay Planificación Energética de Largo Plazo,
8) El problema energético se transforma en una restricción para el
conjunto de la economía,
9) En un contexto de manejo sectorial en estado de excepción, es
frecuente que las Instituciones del sector sean utilizadas como
instrumento para justificar arbitrariedades, en vez de cumplir el rol
establecido por las leyes y reglamentaciones, como el de regular los
servicios públicos y controlar el cumplimiento de los contratos
A MODO DE SÍNTESIS.
Tenemos un sector energético en declinación productiva persistente, esa declinación
productiva no es ni accidental ni obedece a una situación de coyuntura que pueda
superarse con el mero transcurso del tiempo, por el contrario se trata de la manifestación
de un problema estructural que abarca cinco aspectos: políticos; institucionales; legales;
técnicos y tarifarios.
SE TRATA DE UN “PENTAPROBLEMA” CUYA SOLUCIÓN ES COMPLEJA Y
DEBE SER ABORDADA ATACANDO A TODOS LOS FRENTES EN FORMA
SIMULTÁNEA, DENTRO DEL MARCO DE UNA POLÍTICA DE ESTADO
ACORDADA ENTRE LOS ACTORES POLÍTICOS Y CON CONTINUIDAD A
TRAVÉS DE LAS DIFERENTES ADMINISTRACIONES GUBERNAMENTALES.
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2- EL PRESENTE: UNA OPORTUNIDAD QUE NO DEBE SER
DESAPROVECHADA
Puede apreciarse en el cuadro 1, que desde la salida de la convertibilidad, la demanda
energética ha crecido a un ritmo similar a al crecimiento del PBI
Por otro lado el crecimiento económico de nuestro país no fue ajeno a un fenómeno
global de la expansión económica que abarcó tanto a la economía de los países
desarrollados como también la de los grandes países emergentes; esta situación se dio
también en el contexto del crecimiento del precio de los commodities y particularmente
del precio del petróleo que pasó en ese lapso de un precio promedio de 25 u$s/barril en
2002 hasta el record de 140 u$s/barril en julio de 2008.
La suma de crecimiento económico interno de nuestro país con crecimiento de la
demanda energética, combinado con la declinación productiva de los hidrocarburos
(petróleo y gas natural) el esquema de precios y subsidios y la restricción en las
inversiones, pueden explicar el desajuste entre oferta y demanda y con ello el déficit.
Por otra parte, la disparada del precio del petróleo en el mundo y el divorcio de los
precios internos de nuestra canasta energética podría explicar –al menos en parte- el
desordenado crecimiento de los subsidios.
Si ello fuera así, debería tomarse en cuenta que una circunstancia como la que hoy
atraviesa la economía mundial podría jugar a favor de hacer una apuesta nacional hacia
un reordenamiento definitivo de nuestro sector energético. El mundo ha entrado en
recesión y paralelamente los precios del petróleo han bajado hasta ubicarse en torno a
los 40 u$s/barril
Para un país, como la Argentina, con problemas energéticos graves, tener un sector con
menor demanda y con menor precio de los productos energéticos de importación (fuel
oil y gas oil y gas natural) puede constituir la oportunidad de corregir errores cometidos.
Algunos datos que corroboran lo sustentado: a) en 2008 la demanda de energía eléctrica
creció a menos de la mitad de lo pronosticado (un 2,7 % anual; valor mucho menor que
el pronosticado por Cammesa a principios de año); b) la venta de gas natural por redes
disminuyó en 2008 respecto a 2007 en un 1,7%; c) el gasoil –combustible del transporte
y del agro- disminuyó su venta respecto al año 2007. Estos datos son índices claros de
que un proceso económico recesivo ha comenzado en Argentina, probablemente no
reconocido aún por las estadísticas oficiales.
3- LA FALTA DE DIALOGO Y LA NEGACIÓN SISTEMÁTICA DE LA
REALIDAD
No existe un buen tratamiento de la problemática estratégica de la ENERGIA en nuestro
país: la cuestión energética está ausente del DEBATE PARLAMENTARIO; esta
ausente del DIALOGO GOBIERNO - OPOSICIÓN; está ausente también de la
POLÍTICA INTERNACIONAL de la Argentina.
Pero si aquello forma parte de lo que genéricamente se podría llamar el “ámbito
político” no es menos cierto que la cuestión energética también está ausente de un
maduro diálogo entre el GOBIERNO y LOS SECTORES CORPORATIVOS: es de
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pura lógica que quién más interesado debe estar en tener un sector energético ordenado
y previsible es el sector productivo: la industria, el agro y el transporte.
Es un clásico de estos años la negación de la existencia de problemas estructurales en el
sector energético, y también su ocultamiento a cualquier costo. LA INFORMACION
PUBLICA SOBRE LA REAL MARCHA DEL SECTOR ENERGETICO ES MUY
POCO TRANSPARENTE lo que es a todas luces injusto con la ciudadanía. Mientras
tanto la academia; las empresas, los políticos, las organizaciones profesionales de la
ingeniería; las ONG especializadas que han planteado a lo largo de estos años el
problema no son convocadas por el gobierno ni siquiera para unificar un diagnóstico
común.
4- EL FUTURO: UNA POLITÍCA DE ESTADO PARA EL SECTOR
ENERGÉTICO ARGENTINO
El futuro nos depara grandes y renovados desafíos: superar una situación de crisis sector
generando y proponiendo cursos de acción factibles, de eso precisamente se trata la
política. Es necesario realizar un esfuerzo entre todos para salir del cortoplacismo y
generar UNA POLITÍCA DE ESTADO permanente para el sector energético
ampliamente consensuado; luego cada fuerza política deberá generar los PROGRAMAS
DE GOBIERNO INTEGRAL PARA EL SECTOR ENERGÉTICO.
Este documento somete a consideración de todos los actores UNA POLÍTICA DE
ESTADO; el programa es para todos; los que lo quieran aplicar y los que lo quieran
debatir. Los consensos que explicita tienen por objeto realizar un aporte para iniciar en
nuestro país un proceso racional y consensuado para la elaboración de un programa de
largo plazo que apunte a la solución integral del problema.
La receta es simple de enunciar pero exige un serio compromiso político para su
implementación a largo plazo. Este compromiso debe abarcar en principio a todos los
actores políticos y debe se acompañado –y comprendido – por los sectores económicos
y por los académicos. Los consensos fundantes de una política de estado en materia
energética son:
A- MAYOR INSTITUCIONALIDAD
- RECONSTRUIR LA CAPACIDAD DEL ESTADO NACIONAL PARA
FIJAR CON CRITERIO ESTRATÉGICO LA POLITICA ENERGÉTICA,
(La Energía en Argentina no tiene ningún futuro sin un Estado inteligente,
previsible, previsor y racional);
- MEJORAR LA INSTITUCIONALIDAD DEL SECTOR: MEJORES
LEYES ENERGÉTICAS; MEJORES INSTITUCIONES ENERGÉTICAS;
CUBRIR CON MODERNAS ORGANIZACIONES -empresas y agencias
gubernamentales- LOS VACÍOS INSTITUCIONALES EXISTENTES.
7
B- PLANIFICACIÓN ENERGÉTICA ESTRATÉGICA
- PLANIFICAR LA ENERGÍA A LARGO PLAZO;
- REORIENTAR LA ECUACIÓN ENERGÉTICA DIVERSIFICANDO LAS
FUENTES; priorizando las renovables y no contaminantes.
- MÁS ENERGÍA NUCLEAR; MÁS ENERGÍA HIDROELÉCTRICA;
MAS ENERGIA EÓLICA. MENOS GAS NATURAL;
- DEFINIR LAS MODALIDADES DE ABASTECIMIENTO EXTERNO
DE LAS ENERGÍAS QUE HOY ARGENTINA NO POSEE CON
CRITERIO ESTRATÉGICO.
C- EXPLORACIÓN PETROLERA
- ARGENTINA DEBE LANZAR UNA POLÍTICA EXPLORATORIA
AGRESIVA LIDERADA POR EL ESTADO NACIONAL Y
COORDINADA CON LAS PROVINCIAS QUE REVIERTA DE RAÍZ
LA SITUACION EXISTENTE;
- SE DEBE RECURRIR A LA EXPERIENCIA INTERNACIONAL MUY
EXITOSA QUE SE HA DADO EN LA REGIÓN; LA PLATAFORMA
CONTINENTAL SUMERGIDA DEBE SER EL PRINCIPAL OBJETIVO,
PERO TAMBIEN LO SON LAS ÁREAS CONTINENTALES QUE EN
GRAN MEDIDA CONTINUAN INEXPLORADAS A LA ESPERA DE
UNA POLÍTICA BIEN DISEÑADA Y EJECUTADA EN FORMA
COORDINADA ENTRE LA NACIÓN Y LAS PROVINCIAS.
- EL ESTADO DEBE EJERCER ROLES INDELEGABLES: FIJAR Y
HACER CUMPLIR LA POLÍTICA; ACTUAR COMO PROMOTOR Y
FACILITADOR ; SER GARANTE DEL CUMPLIMIENTO DE LOS
CONTRATOS Y PARTICIPAR DE LA RENTA PETROLERA
- LA EMPRESA PRIVADA DEBE INVERTIR CON TECNOLOGÍA DE
AVANZADA EN EL MARCO DE LA SEGURIDAD JURÍDICA Y EL
CUMPLIMIENTO DE LAS LEYES Y LOS CONTRATOS
D- FINANCIAMIENTO POR FONDOS ESPECIFICOS
DE GRANDES OBRAS DE INFRAESTRUCTURA
- CREACIÓN DE FONDOS ENERGÉTICOS ESPECÍFICOS PARA
COOPERAR EN EL FINANCIAMIENTO DE GRANDES PROYECTOS
–PÚBLICOS Y/O PRIVADOS- CON EXTERNALIDADES QUE NO
PUEDAN SER FINANCIADAS ÚNICAMENTE POR TARIFAS.
ADMINISTRACIÓN TRANSPARENTE Y AUDITABLE DE LOS
MISMOS DE DICHOS FONDOS.
8
E- LA LICITACIÓN PÚBLICA COMO NORMA
PERMANENTE PARA LAS CONTRATACIONES
DE OBRAS DE INFRAESTRUCTURA
- SE IMPONE UNA POLÍTICA DE TRANSPARENCIA EN LAS
LICITACIONES Y CONTRATACIONES CON AUDITORÍAS
INDEPENDIENTES DE TODAS AQUELLAS OBRAS CUYO
DESTINO FINAL SEA LA PROVISIÓN DE SERVICIOS PÚBLICOS
REGULADOS POR EL ESTADO
- LOS PROYECTOS DE INFRAESTRUCTURA ENERGÉTICA DEBEN
SER PROYECTOS MADUROS, CON ESTUDIOS DE FACTIBILDAD
COMPLETOS, CON COSTOS RAZONABLES COMPARADOS CON
ESTÁNDARES INTERNACIONALES, Y DEBEN SER CONCEBIDOS
PARA ACCEDER A LA FINANCIACIÓN NACIONAL E
INTERNACIONAL
F- SANEAMIENTO Y RACIONALIDAD TARIFARIA
- ELIMINACIÓN DE SUBSIDIOS INNECESARIOS; TARIFAS
RACIONALES Y JUSTAS FIJADAS POR EL ESTADO EN UN TODO
DE ACUERDO A LO ESTABLECIDO EN LAS NORMAS LEGALES Y
REGLAMENTARIAS APLICABLES, QUE ASEGUREN EL REPAGO
DE LAS INVERSIONES PUBLICAS Y/O PRIVADAS DEL SECTOR.
G- SUBSIDIOS AL CONSUMO – TARIFA SOCIAL
- TARIFA SOCIAL QUE PERMITA EL ACCESO AL CONSUMO
ENERGÉTICO DE LOS SECTORES MAS DESPOSEIDOS.
H- COMPROMISO GLOBAL DE LA ARGENTINA
CON EL MUNDO
- UN SECTOR ENERGÉTICO ARGENTINO COMPROMETIDO
CON LA LUCHA GLOBAL CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO
QUE PROMUEVA LA UTILIZACIÓN DE TECNOLOGÍAS
AMIGABLES CON EL MEDIO AMBIENTE Y EL USO RACIONAL
DE LA ENERGÍA.
I- ARTICULACIÓN DE LA POLÍTICA ENERGÉTICA
CON LOS PAÍSES DE LA REGIÓN
- LA ENERGÍA ES UNO DE LOS EJES PARA EL FORTALECIMIENTO
DEL MERCADO ECONÓMICO REGIONAL. EL
APROVECHAMIENTO DE RECURSOS ENERGÉTICOS
COMPLEMENTARIOS, Y LA EXISTENCIA DE VÍNCULOS FÍSICOS
ELÉCTRICOS Y GASÍFEROS QUE PUEDEN SER POTENCIADOS
POR LOS NUEVOS EMPRENDIMIENTOS BINACIONALES
9
PROPUESTOS PERMITIRÁN AVANZAR EN LA CONFORMACIÓN
DE MERCADOS REGIONALES DE ENERGÍA
5- DIEZ MEDIDAS PARA UNA POLÍTICA DE ESTADO DEL SECTOR
ENERGÉTICO ARGENTINO
A- LAS INSTITUCIONES ENERGÉTICAS SON FUNDAMENTALES
1. REFUNDAR UNA VERDADERA SECRETARÍA DE ENERGÍA. Fortalecer la
capacidad institucional de la Secretaría de Energía como órgano superior para la
planificación energética del país. En su ámbito operaran todas las actividades
energéticas del gobierno nacional que hoy se encuentran desvinculadas entre si por estar
ubicadas en otras áreas de gobierno. La relanzada Secretaria de Energía actuará en
estrecha cooperación con las áreas estatales que cuentan con capacidades humanas y
técnicas especializadas: CNEA, CONICET, INTI, INTA y Universidades nacionales
2. FORTALECER LOS ENTES REGULADORES. Esto exige normalizar sin ninguna
demora su funcionamiento integrando los directorios con personal altamente calificado
en las materias específicas de la regulación energética como exige la Ley. Todas las
designaciones se harán por concurso público y con la debida participación del
Congreso. En una etapa posterior de reestructuración se conformará un Ente Regulador
Único de Energía, con dos salas especializadas, una en energía eléctrica y otra en
hidrocarburos.
B- LAS TARIFAS ENERGÉTICAS Y LOS SUBSIDIOS PARA LA POBLACIÓN DE
BAJOS INGRESOS
3. POLÍTICA DE PRECIOS Y TARIFAS, previsible y estable fundada en la necesidad
de cubrir los costos eficientes de producción y asegurar la prestación de servicios
generalizados y sin interrupciones o limitaciones artificiales.
Esta política deberá ser complementada con una amplia cobertura social que asegure la
prestación de los servicios a los sectores postergados de la sociedad; esta cobertura será
responsabilidad del Ministerio de Acción Social que procurara que el transporte, la
energía y los servicios de agua potable y cloacas sean suministrados a los sectores de
bajos ingresos.
4. NORMALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS DE GAS Y
ELECTRICIDAD, estableciendo normas que aseguren un flujo permanente de
inversiones orientados a la expansión de los servicios y a preservar la calidad de los
mismos.
C- LA PLANIFICACIÓN ENERGÉTICA DE LARGO PLAZO
5. DIVERSIFICACIÓN DE LA MATRIZ ENERGÉTICA, incrementando la
participación de energías limpias y renovables, como la hidroelectricidad, eólica y
nuclear y los biocombustibles.
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6- Debe actualizarse en forma urgente el INVENTARIO DE PROYECTOS
HIDRÁULICOS PRIORITARIOS tomando en cuenta estudios actualizados en la fase a
técnica; económica; presupuestaria y ambiental
IMPULSAR LA CONSTRUCCIÓN DE CENTRALES HIDROELÉCTRICAS
NACIONALES Y BINACIONALES: aprovechar la experiencia del pasado en materia
de construcción de grandes obras; licitar la construcción y adjudicar la ejecución de los
emprendimientos en función de los menores precios reclamados para la nueva energía
por los inversores privados que asuman la responsabilidad de construir y operar a su
costo los emprendimientos.
Estas licitaciones se deben realizar sobre el modelo BOT (construya, opere en concesión
un tiempo y luego transfiera), donde los estados pueden aportar garantías de
cumplimiento de las concesiones otorgadas por instituciones financieras como el BID o
el Banco Mundial o la CFI. Esto contribuirá a eliminar los riesgos de corrupción y/o
sobrecostos de construcción que han sido tan comunes en el pasado.
D- ASEGURAR A LARGO PLAZO EL AUTOABASTECIMIENTO DE
HIDROCARBUROS CON NUESTROS PROPIOS YACIMIENTOS
7- Implementación de una nueva política petrolera que infunda seguridad a los
inversores y al mismo tiempo consagre como principio general el mecanismo de
adjudicaciones de concesiones a través de licitaciones abiertas, transparentes y
competitivas. No se renovaran contratos de concesión en forma directa y sin puja
licitatoria.
Reforma de la ley de Hidrocarburos para fortalecer el papel del Estado nacional en la
definición de los criterios generales para la adjudicación de concesiones de áreas de gas
y petróleo. Consagrar como principio general la ESTABILIDAD TRIBUTARIA por el
tiempo de la concesión. Los mismos criterios se aplicaran para la construcción de las
nuevas refinerías que el país ya necesita.
8- AGENCIA NACIONAL DE HIDROCARBUROS: Creación de AGENCIA
NACIONAL DE HIDROCARBUROS con la misión de llevar adelante la política
nacional en materia de exploración y producción de hidrocarburos y de realizar la
planificación del subsector hidrocarburos; de coordinar con las administraciones
provinciales la aplicación homogénea en todo el territorio nacional de la política
petrolera y gasífera que debe ser única; representar los intereses del Estado nacional en
la plataforma económica exclusiva; llevar la estadística sectorial en forma transparente;
ser responsable de las licitaciones de AREAS EXPLORATORIAS en el mar; realizar
AUDITORIAS DE RESERVAS en las áreas concesionadas y permisionadas; etc.
9. ADECUACIÓN DE ENARSA que debe constituirse en una empresa estatal eficiente
sometida a la Auditoria de la AGN para la realización sólo de aquellas funciones que le
sean encomendadas expresamente por el Estado nacional para el adecuado
funcionamiento del sector energético argentino.
Las operaciones que esta empresa lleve a cabo en cumplimiento de su misión – compras
de gas natural; GNL; gasoil o fue l oil; ejecución de obras; etc.- se realizarán por el
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mecanismo de licitaciones públicas. Se dará prioridad a la transparencia de la gestión de
esta empresa. Se evitarán las importaciones innecesarias de combustibles como el fuel
oil del cual nuestro país es exportador neto
E- POLÍTICA DE CONSERVACIÓN ENERGÉTICA QUE CONTRIBUYA A LA
MITIGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO.
10- Activa participación de la Secretaria de Energía como el órgano estatal responsable
en diseñar un sector energético "limpio" apto para contribuir a los esfuerzos globales
que enfrenta la Humanidad para mitigar el inevitable proceso de calentamiento global.
Promover las tecnologías conservacionistas para la producción energética; con objetivos
concretos en materia de utilización de cada fuente. Se hará una promoción adecuada y
eficiente para la utilización de esas tecnologías por las familias y las empresas
productivas, así como también en los medios de transporte.

Jorge Lapeña (1986/88)

Roberto Echarte (1988/89)

Raúl Olocco (1989)
Julio César Aráoz (1989/90)

Daniel Montamat (1999/2000)
Emilo Apud (2001)

Alieto Guadagni (2002)

Enrique Devoto (2002/2003)
Nota: los firmantes del documento han ejercido como secretarios de energía en los períodos que se indican entre paréntesis.


Buenos Aires, 11 de marzo de 2009
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domingo, 3 de mayo de 2009

Economía de caja, mentiras y aprietes. Por José Luis Espert

Nota publicada en el suplemento económico de La Nación – 03/05/09

Una manera de definir al kirchnerismo económico es decir que su programa tiene tres patas: proteccionismo industrial (cosa que incluye expoliar al campo y al petróleo), un Estado redistribuidor que exprime a impuestos a los que están en blanco, y negocios (o negociados), como la jubilación anticipada para los miembros de la Corte.
Pero a la luz de lo que está pasando desde hace poco más de un año, hay otra manera de conceptualizarlo que también tiene tres lados: caja, mentiras y aprietes. Eso también es el kirchnerismo.
Desde que comenzó la recuperación de la actividad económica en 2003 y hasta 2007, la recaudación de impuestos a nivel nacional y provincial creció en la impresionante cifra de US$ 58.000 millones. Sin embargo, en 2007 el fisco ya no tenía superávit. La irresponsable política de Néstor Kirchner había realizado un lamentable trabajo. Desde ese momento hasta nuestros días, la carrera por hacerse de más caja ha sido desesperante.
En marzo de 2008, el gobierno de su esposa fue en contra del campo en busca de la rentabilidad agropecuaria con las retenciones móviles, para hacerse, infructuosamente, de US$ 4000 millones anuales. En abril del mismo año, el ex ministro de Economía Martín Lousteau viajaba a Estados Unidos en búsqueda de nuevos préstamos del BID y del Banco Mundial por un total de US$ 15.500 millones, el doble del capital que vencía con ellos en el período 2008-2011. También fracasó.
En octubre, se anunciaba la eliminación de las AFJP, lo que significaba una recaudación adicional para el Anses de US$ 4000 millones por año y un ahorro en los pagos de deuda de US$ 3570 millones entre 2009 y 2011. En noviembre, el Congreso sancionaba, a instancias del Poder Ejecutivo, la reforma de las cartas orgánicas del Banco Central y del Banco Nación para hacerse de US$ 4800 millones de reservas y de US$ 2700 millones de préstamos al sector privado, respectivamente.
Ya en 2009, en febrero se hizo el de canje Préstamos Garantizados, con un ahorro en los pagos de deuda de US$ 3400 millones entre 2009 y 2011. El BCRA anunció hace poco un acuerdo de swap de monedas con el Banco Popular de China por US$ 10.200 millones. El 6 de abril trascendió que Hacienda podría colocarles un bono a los bancos contra los encajes que éstos tienen en el BCRA por US$ 1000 millones en 2009, y en la reciente Cumbre de las Américas la Presidenta estuvo negociando nuevos préstamos del BID por US$ 1500 millones y con el Banco Mundial por US$ 700 millones.
Luego, cuando Lula vino a Buenos Aires hace un par de semanas, Cristina lo sondeó para lograr un préstamo de US$ 1500 millones. Y ya se habla de un impuesto especial (impulsado por el inefable Hugo Moyano) a las ganancias empresarias y de una suba de Internos e IVA a algunos consumos, supuestamente suntuarios.
O el gasto público va a volar de acá a las elecciones legislativas o el Gobierno no tiene un peso partido al medio. O las dos cosas juntas.
En el campo de las mentiras, un sitio de honor lo guardan los famosos US$ 20.000 millones que Néstor Kirchner dijo (a fines de 2004) que los chinos iban a traer al país. En un plano más burdo están los dibujos de la inflación, del desempleo, de la pobreza, de la indigencia y de la actividad económica que salen del "Indek" de Guillermo Moreno. Una falsedad ya gastada es la permanente amenaza de los funcionarios de la Cancillería y de la Secretaría de Industria (con letra de los supuestos damnificados) de invasiones de productos importados desde China y Brasil. Y si algún día no nos invade nadie, desde la Tierra podríamos ir pensando en protegernos de productos fabricados por extraterrestres.
Sigamos con el absurdo de la presidenta, Cristina Kirchner, en la reunión del G-20, afirmando que el FMI no existía, a pesar de que el grupo decidió aumentar la capacidad de préstamo del Fondo en la impresionante cifra de US$ 250.000 millones (casi un PBI argentino). La frase de la Presidenta luce más ridícula aún cuando desde aquel momento su ministro de Economía, Carlos Fernández, no para de presionar para que la capitalización se efectivice ya, así puede dibujar las reservas argentinas en US$ 2500 millones más, y los depositantes creen que están más resguardados. También el Ministro afirmó de manera falaz que la crisis del Primer Mundo era por culpa del mercado y que éste había fracasado ¿Qué tienen que ver con "el mercado" los niveles de apalancamiento desaforados como los que están en el centro de la presente crisis mundial? ¿Acaso el modelo productivo es algún ejemplo a seguir cuando ya estamos en recesión, con empresas que cierran, otras que se van del país, con despidos, con suspensiones, y con dificultades para pagar la deuda?
Tampoco hay que olvidarse de esa frase casi magnánima pronunciada a fines del año pasado, luego del robo a los afiliados a las AFJP, por el titular de la Anses, Amado Boudou, diciendo que con la eliminación del régimen de capitalización "se los estaba salvando" de supuestos miserables haberes que iban a cobrar de los fondos de pensión. Claro, Boudou no dice nada sobre cómo él está esquilmando las futuras jubilaciones de los ex afiliados a las AFJP cuando la Anses financia a tasa subsidiada la compra del auto de Don Pepe, la heladera de Doña Rosa, o a la Tesorería. Ni hablar de cuando prometía que el Estado no iba a ejercer el derecho, a partir del robo, de nombrar directores en empresas privadas. Ahora, éstas no saben de qué disfrazarse para evitar tener un pingüino en sus administraciones.
De complots y otras yerbas
El rubro aprietes es tan frondoso en el firmamento kirchnerista como la caja y las mentiras. Uno de los primeros ya ocurrió al año de que Kirchner asumió la presidencia, cuando denunció un complot (de intelectuales de derecha) para impedir el cambio que él encarnaba. Más recientemente denunció un complot destituyente de las patronales "de Martínez de Hoz y Cavallo", desconociendo que el campo, por el atraso cambiario de sus planes, se fundió con ellos por lo que es difícil que los productores agropecuarios los recuerden con cariño. También tenemos el boicot que pidió en contra de Shell. Siguió con los aprietes a los bonistas para que entraran al canje de Lavagna, bajo la amenaza de quedar en el limbo de los impagos (como pasó efectivamente con los holdouts ), para que los propietarios extranjeros de empresas privatizadas inviertan aún con contratos defaulteados y tarifas congeladas (hasta hace poco), para que los bancos privados presten, para que las empresas inviertan, para que los medios digan que es un prócer y para que lo votemos en las próximas elecciones de junio y de esa manera "evitemos un 2001".
Hay otra cosa peor que todo lo anterior. Los Kirchner lo hacen sabiendo que no constituye nada bueno para el país, sino que es toda una cuestión de luchas de poder para llevar adelante la revolución que les quedó trunca en 1976.


El autor es economista y socio de Espert y Asociados.


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Nuestra torpeza. Domingo F. Cavallo

(Nota publicada en Diario Perfil el Domingo 3 de mayo de 2009)

La interpretación que prevalece en nuestro país sobre el origen de la crisis global, los mecanismos para su solución y la causa de nuestra crisis estanflacionaria es totalmente equivocada. Si nuestra dirigencia no lo comprende, aun cuando la mayoría de la naciones encuentre una salida y vuelvan a crecer sostenidamente, nosotros seguiremos enredados en una crisis local mucho más grave que la que ya nos aqueja y estaremos cada vez más aislados del mundo.
La interpretación que prevalece en Argentina.
Los economistas que dan apoyatura intelectual a las políticas de los Kirchner, así como los empresarios que bregaron por la pesificación con devaluación para licuar sus pasivos en 2002, entienden que la crisis global, iniciada en EE.UU. en agosto de 2007 demuestra el fracaso de la economía de mercado abierta al comercio y al movimiento de capitales, sin suficiente intervención de los Estados nacionales para proteger la producción interna de bienes y servicios. Sostienen que este fracaso quedó demostrado cuando entraron en crisis las políticas de los 90 en Argentina, entre 1999 y 2002.
Entienden que la solución es la que se aplicó en Argentina desde 2002, es decir la implementación de lo que denominan el “modelo productivo”, para contraponerlo al “modelo neoliberal”, al que caracterizan como la prevalencia de los intereses del sector financiero y de los exportadores e importadores sobre los intereses de los que producen bienes y servicios para el mercado interno. Y atribuyen la crisis de la economía argentina al impacto negativo de la crisis global sobre nuestro país que, de otra manera, habría continuado creciendo, según ellos, al ritmo que lo hizo entre 2003 y los tres primeros trimestres de 2008.
Si ésta fuera la interpretación sólo de los Kirchner y sus seguidores, se podría sostener que se trata de una lectura oportunista de la realidad frente a la necesidad de llevar adelante una campaña electoral que se presenta difícil para el oficialismo. Pero muchos de los dirigentes y economistas que habiendo apoyado a Néstor Kirchner durante una buena parte de su mandato se han distanciado de él desde su ruptura con Duhalde algunos, desde la salida de Lavagna del Gobierno otros, o desde la aparición del conflicto con el campo los más, parecen tener la misma interpretación que los Kirchner, al menos respecto de lo que significa la crisis global y cuál es su solución.
Sólo se diferencian de los Kirchner por las causas de la crisis que sufre ahora la Argentina. Sostienen que antes que el impacto negativo de la crisis global, son más responsables los errores de los Kirchner al dejar atrasar el tipo de cambio desde fines de 2006 en adelante.
La interpretación que prevalece en el mundo.
Aunque hay interpretaciones diversas, en el mundo prevalece la opinión de que la crisis global tiene su origen en la subestimación del riesgo asociado a inversiones inmobiliarias y de otro tipo en economías en las que abundó la liquidez y el optimismo, principalmente, pero no exclusivamente, en los Estados Unidos. Algo parecido ocurrió en España, Inglaterra, Irlanda y los países de Europa oriental.
El exceso de liquidez y el optimismo exagerado no se debió a la falta de intervención de los Estados nacionales sobre la economía, sino a la ausencia de mecanismos de coordinación y supervisión global de las intervenciones estatales nacionales que, tanto en países superavitarios como deficitarios, contribuyó por igual al desbalance global de la última década.
Los excesos de liquidez en las economías que pudieron sostener por muchos años fuertes déficits en las cuentas corrientes de sus balanzas de pagos, tuvieron que ver con políticas monetarias expansivas de sus bancos centrales y con las intervenciones de los Estados de muchas economías emergentes que, para evitar la repetición de crisis financieras que las habían afectado en el pasado, siguieron políticas mercantilistas para generar fuerte superávits en las cuentas corrientes de sus balances de pagos. Precisamente, como lo hiciera Argentina desde 2002 en adelante.
Por consiguiente, si ésta es la interpretación más aceptada sobre el origen de la crisis global, es inimaginable que la solución se consiga con una generalización de las políticas mercantilistas como las que pregonan en Argentina los promotores del “modelo productivo”. Por el contrario, en la reunión del G-20 en Londres, se puso énfasis en el compromiso de evitar el proteccionismo y en la necesidad de dar crédito a las economías emergentes para que puedan aplicar políticas expansivas de su demanda interna y no se vean obligadas a generar superávits en la cuenta corriente de su balanza de pagos.
Esta estrategia para sacar al mundo de la crisis global va a determinar que el consumo y la inversión aumenten en las economías emergentes que tienen muchas reservas y conservan buen crédito público, como China, India, Brasil, México y la misma Rusia. Los EE.UU. serán los primeros interesados en que esto ocurra, porque necesitan que alguien compense la caída del consumo y la inversión que sufren y que, si bien podrá atenuarse con las medidas monetarias y fiscales que está aplicando el gobierno de Obama, no se puede revertir totalmente, porque la tasa de ahorro de las familias norteamericanas debe necesariamente aumentar.
En este contexto no debería esperarse un impacto demasiado negativo de la crisis global sobre la economía argentina, porque nuestros principales productos de exportación tienen precisamente como mercados estas economías emergentes y sus precios no deberían bajar mucho más de lo ya han bajado. Además, tienen todavía precios que son casi el doble de los que se conseguían en la década de los 90. ¿Por qué entonces hay más pesimismo que en la mayor parte de las economías emergentes?
La razón es simple. Mientras las economías emergentes, especialmente las que acabo de mencionar, cuentan con un elevado nivel de reservas y muy buen crédito público, nuestra economía apenas tiene reservas para respaldar los pasivos monetarios del Banco Central y el crédito público está más deteriorado que nunca. Además, nuestra economía sufre una inflación persistente y está comenzando a aparecer un déficit fiscal que sólo podrá ser financiado con emisión monetaria. Y los sectores más productivos están agobiados por impuestos distorsivos que desalientan la producción y la inversión.
En otras palabras, nuestros problemas no se originan en la crisis global sino que son fruto de nuestra propia torpeza.
Debemos advertir el error y reinsertarnos en el mundo.
Para salir de esta trampa en la que hemos caído por errores de diagnóstico y la tendencia a culpar a otros de nuestros males, debemos cambiar de actitud frente al mundo. Cumplir con los compromisos asumidos en las reuniones del G-20 y dejar de encerrar a nuestra economía con medidas proteccionistas de viejo cuño que nos malquistan con nuestros vecinos y nos alejarán de China, nuevo actor del escenario mundial.
Debemos aprovechar los mecanismos que están poniendo en marcha las instituciones financieras internacionales para reconstruir el crédito público. No será imposible, siempre y cuando estemos dispuestos a dejar de mentir con nuestras estadísticas y demostremos voluntad de encontrar soluciones mediante el diálogo y la negociación con los acreedores que aún sufren nuestro default de la deuda: los países nucleados en el Club de París y los tenedores de bonos que no se presentaron al canje.
La recuperación del crédito público, en particular el de los organismos, permitirá que el déficit fiscal, sobre todo el que surja de la eliminación de los impuesto distorsivos, no agrave las presiones inflacionarias que surgen de los inevitables ajustes de precios y tarifas antes congelados.
Apenas termine el proceso electoral, cualquiera sea su resultado, el Gobierno debe revisar con sensatez la estrategia seguida desde 2002. Esperar hasta diciembre de 2011, cuando seguramente asumirá un nuevo gobierno, significará una tragedia, porque si no encontramos una salida a la trampa estanflacionaria, las consecuencias sociales en los próximos dos años y medio serán muy dolorosas. Argentina no puede seguir desafiando al mundo con arrogancia, restringiendo las importaciones con medidas proteccionistas y desalentando la inversión y la producción de alimentos y energía.
Estos son los dos rubros en los que nuestros valiosos recursos naturales nos ofrecen oportunidades extraordinarias de generación de ingresos y riqueza y nos permiten contribuir a resolver la crisis alimentaria y energética global que, lejos de haber desaparecido, se acentuará cuando se hayan superado los problemas financieros que hoy agobian al mundo.
Nuestros dirigentes deberían prestar atención a lo que opinan los presidentes de Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Colombia. Acabo de participar en Washington en muchas reuniones en las que pensadores de todas las latitudes aportan ideas para resolver la crisis global. En ninguna he escuchado opiniones positivas sobre el discurso oficial de la Argentina, en contraste con la simpatía que despierta entre gente de distintas posiciones ideológicas, pero obsesionada por encontrar soluciones, la posición de los países hermanos que he mencionado. En nada nos ayuda identificarnos con la Venezuela de Chávez y la Cuba de Fidel. La mayoría de los dirigentes políticos y económicos del mundo identifica los regímenes de estos países como resabios de un pasado al que nadie quiere volver.
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viernes, 1 de mayo de 2009

Brotes verdes y rayos de esperanza. Por Paul Krugman


Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, ve "brotes verdes". El presidente Barack Obama ve "rayos de esperanza". Y el mercado de valores ha subido. Entonces, ¿ha llegado la hora de anunciar que el peligro ha pasado? He aquí cuatro motivos para ser prudentes respecto a la perspectiva económica.

1. Las cosas siguen empeorando. La producción industrial acaba de alcanzar su mínimo de los últimos 10 años. La construcción de viviendas sigue estando en una situación lamentable. Las ejecuciones hipotecarias, que disminuyeron cuando las empresas de hipotecas estaban a la espera de conocer los planes para la vivienda de la Administración de Obama, están aumentando otra vez.
Lo más en lo de "puntuales": la última edición del Beige Book, la encuesta periódica de la Reserva Federal sobre la situación de las empresas, afirma que "5 de los 12 distritos han notado una moderación en el ritmo del declive". ¡Yupi!
2. Algunas de las buenas noticias no resultan convincentes. La noticia positiva más importante de los últimos días llega de los bancos, que han estado anunciando unos beneficios sorprendentemente buenos. Pero algunos de esos informes de beneficios parecen un poco... raros.
Wells Fargo, por ejemplo, ha anunciado los mejores beneficios trimestrales de su historia. Pero los beneficios anunciados por un banco no son un número fiable, como las ventas; dependen mucho, por ejemplo, de la cantidad que el banco reserve para cubrir las pérdidas futuras que prevé tener a causa de sus préstamos. Y algunos analistas han expresado dudas considerables sobre las suposiciones de Wells Fargo, así como sobre otros asuntos relacionados con la contabilidad.
Mientras tanto, Goldman Sachs ha anunciado un gran salto en los beneficios desde el cuarto trimestre de 2008 hasta el primero de 2009. Pero, como los analistas se han apresurado a señalar, Goldman ha modificado su definición de trimestre (como consecuencia de un cambio en su estado legal), de forma que (se lo juro) el mes de diciembre, que resultó ser un mal mes para el banco, ha desaparecido de esta comparación.
No quiero exagerar con esto. Tal vez los bancos realmente hayan pasado de unas graves pérdidas a unos cuantiosos beneficios en un tiempo récord. Pero es natural que nos sintamos escépticos en estos tiempos de Madoff.
¡Ah!, y para quienes están esperando que las pruebas de esfuerzo del Departamento del Tesoro lo aclaren todo: el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, asegura que "verán de forma sistemática y coordinada la transparencia de determinar algunos de los resultados de estas pruebas de esfuerzo y mostrárselas a todos los implicados". No, yo tampoco sé lo que significa eso.
3. Todavía podrían caer más torres. Incluso durante la Gran Depresión, no todo fue siempre cuesta abajo. En concreto, hubo una pausa en la caída al cabo de aproximadamente un año y medio (más o menos, el punto en que estamos ahora). Pero luego se produjeron una serie de bancarrotas a ambos lados del Atlántico, combinadas con algunas jugadas políticas desastrosas que se originaron cuando los países intentaron defender el moribundo patrón oro, y la economía mundial volvió a despeñarse.
¿Podría suceder esto otra vez? Bueno, el sector inmobiliario comercial en una situación crítica, las pérdidas de las tarjetas de crédito están aumentando drásticamente y nadie sabe todavía lo mal que se pueden poner las cosas en Japón o Europa del Este. Probablemente no se repetirá el desastre de 1931, pero decir que lo peor ya ha pasado está muy lejos de ser cierto.
4. Incluso cuando haya pasado, no habrá pasado. Oficialmente, la recesión de 2001 sólo duró ocho meses y terminó en noviembre de ese año. Pero el paro siguió subiendo durante otro año y medio más. Lo mismo pasó tras la recesión de 1990-1991. Y hay muchas razones para creer que esta vez también sucederá lo mismo. No se sorprendan si el paro sigue subiendo a lo largo de 2010.
¿Por qué? Las recuperaciones en forma de V, en las que el empleo experimenta mejorías espectaculares, sólo se producen cuando hay gran cantidad de demanda reprimida. En 1982, por ejemplo, la vivienda estaba aplastada por los altos tipos de interés, así que cuando la Reserva Federal alivió la presión, las ventas de casas subieron. Eso no es lo que sucede esta vez: hoy, la economía está deprimida, por así decirlo, porque hemos acumulado demasiada deuda y construido demasiados centros comerciales, y nadie está de humor para un nuevo aumento del gasto.
El empleo terminará por recuperarse, como siempre lo hace. Pero, probablemente, no será con rapidez. Así que, ahora que he conseguido deprimir a todo el mundo, ¿cuál es la solución? La persistencia.
La historia demuestra que el optimismo prematuro es uno de los grandes peligros políticos cuando uno se enfrenta a una grave crisis económica. Roosevelt respondió a los signos de recuperación recortando a la mitad el presupuesto de la Administración para la Mejora del Trabajo y subiendo los impuestos; a renglón seguido, la depresión volvió con toda su fuerza. Japón descuidó sus esfuerzos a medio camino durante su década perdida y se aseguró otros cinco años de estancamiento.
Los economistas de la Administración de Obama entienden todo esto. Están diciendo las cosas apropiadas respecto a mantener el rumbo. Pero existe un riesgo real de que todos esos comentarios sobre brotes verdes y rayos de esperanza alimenten una complacencia peligrosa.
Así que éste es mi consejo, tanto para los ciudadanos como para los políticos: no cuenten los huevos de la recuperación hasta que los polluelos hayan salido del cascarón.
Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de Economía en 2008. © 2009 New York Times Service. Traducción de News Clips.
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miércoles, 29 de abril de 2009

Hay un pingüino en la mesa. Por Adrián Simioni


(Nota publicada en La Voz del Interior - Miércoles 29 de abril de 2009)

Hoy, en un cuarto piso de la avenida Corrientes al 300, en la ciudad de Buenos Aires, se hará la asamblea de accionistas de Juan Minetti SA, la cementera de origen cordobés, cuya tradicional y gigantesca planta vemos a la izquierda cada vez que vamos desde la ciudad de Córdoba a Villa Carlos Paz. La asamblea no será como la de tantos otros años. La principal curiosidad de los participantes será constatar si aparece o no un enviado del Gobierno nacional para sentarse a la mesa del directorio de la compañía en representación de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). Hasta anoche, nada estaba claro.
En enero, la Anses prestó a Minetti 39,9 millones de pesos en obligaciones negociables que la empresa emitió por un total de 70 millones, aunque la toma de una silla en el directorio se hace por las acciones que habían ido comprando las desaparecidas administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones, AFJP (alrededor de 10 por ciento), que pasaron a la Anses. Será un paso más en el camino que viene recorriendo el organismo previsional para poner un pie en las principales empresas industriales y de servicios del país. Ya son al menos 23, aunque es posible que sean más; Anses no informa acerca de esta movida, lo que da lugar a las más amplias interpretaciones. Para algunos, es simplemente una forma de clientelismo VIP para amigos del Gobierno. En el caso de Minetti, por ejemplo, un eventual director por parte de la Anses pasaría a cobrar parte de los 2,96 millones de pesos con que la empresa remunera a los integrantes del directorio. Para el propio Néstor Kirchner, es un modo de “cuidar la platita” de quienes aportan al sistema previsional, recursos que luego son prestados por la Anses. Así lo expresó anteanoche en un acto organizado por los sectores progresistas que siguen junto a él. Para las cámaras empresarias nucleadas en el relanzado Grupo de los Siete (Asociación de Bancos, Cámara de la Construcción, Unión Industrial, Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, Bolsa de Comercio y Cámara de Comercio), es una vía para meter mano en la conducción de las empresas, con las más diversas intenciones, desde forzar a bajar precios hasta imponer una transferencia de propiedad, pasando por conseguir contratos de provisión u obra para empresarios amigos, entre múltiples alternativas. Sin decir ni mu. Lo cierto es que, de una situación en la que parte de los ahorros previsionales eran invertidos en empresas sin que esto generara una participación accionaria por parte de las AFJP, se pasó a otra en la que la Anses ejercerá una representación. Cuando se estatizaron las AFJP, el Gobierno dijo, en forma oficiosa, que no ejercería ese papel. Pero ahora lo hace. No ha cambiado nada en el marco legal desde que desaparecieron las AFJP. Algunos abogados suponen que la decisión se sustenta jurídicamente en algo tan simple como esto: las AFJP no eran propietarias sino administradoras de fondos de millones de ahorristas, por lo que no podían ejercer ese rol. En cambio, ahora es la Anses la única propietaria de la inversión. Si el interés de Néstor Kirchner (la presidenta Cristina Fernández no ha dicho una sola palabra sobre una de las decisiones más trascendentes de su administración) es realmente “cuidar la platita”, entonces deberían ponerse en marcha la comisión bicameral y el consejo de inversiones que hace ya cinco meses ordenó crear la ley de estatización de las AFJP, redactada, revisada y votada por los propios kirchneristas. De esa forma, en la designación de los directores podría intervenir el Congreso, que además podría controlar no sólo lo que se invierte o presta a las empresas privadas, sino también fondos mucho mayores que la Anses ha prestado y presta al Estado. Pero en el universo kirchnerista (y no sólo kirchnerista), Poder Ejecutivo y Anses son lo mismo. Aunque no lo sean. Mejor ni pensarlo. Sin una política explicitada, sin un procedimiento público conocido, sin normas que establezcan cuál es el papel de esos directores, la cosa da para todo. Los odiadores profesionales de las AFJP no lo saben o se niegan a saberlo. Pero cuando éstas no alcanzaban un nivel de rentabilidad mínimo, debían poner dinero de su propio bolsillo para compensar la pérdida ocasionada a los aportantes. Además, los aportantes podían irse a otra administradora que les ofreciera mayor rentabilidad. Por otro lado, la persona jurídica de la AFJP no podía ser propietaria de otras empresas. Esos límites eran una barrera natural contra el riesgo de que una AFJP se endulzara invirtiendo a pérdida en una empresa que, por otro lado y por ser del propio grupo, le reportara beneficios obtenidos gracias a un financiamiento fraudulento. De hecho, no se conocieron casos de este tipo. Por encima de estas barreras, el Estado podía fijar (y fijaba) políticas generales de inversión válidas para todas las AFJP y las controlaba a través de la Superintendencia y mecanismos institucionales. Ahora, la Anses no tiene límites. Puede prestar e invertir a quien quiera y por el monto que quiera. No informa decisiones ni resultados. No están vigentes mecanismos de control y consulta legislados hace cinco meses. Las consecuencias son múltiples. Una, es concreta: la desaparición del mercado de capitales. El ahorro previsional se transformó en un impuesto. Y es difícil que, de ahora en más, una empresa que no quiera tener un vigilante estatal en su directorio vuelva a pedir prestada plata a la Anses o, llegado un extremo, a cotizar en Bolsa, ante el riesgo de que la compre la Anses. Las otras consecuencias son eventuales, múltiples y desafían la imaginación más febril. ¿Qué hará una empresa que se dedica a vender alimentos y es en parte propiedad de la Anses cuando Guillermo Moreno o quien sea le quiera fijar precios? Una constructora que quiera ganar una licitación pública, ¿podrá comprarle cemento a Loma Negra o tendrá que acordar con Minetti? ¿Qué pasará cuando esa empresa tenga otra cuestión conflictiva con el Estado, que va por cuerda separada? En el propio caso de Minetti, hay un ejemplo. Sobre la cementera hay una multa impuesta por el Ministerio de Economía por supuestas prácticas de fijación de precios y además está pendiente una resolución de Defensa de la Competencia para autorizar su fusión con Hormix. Con un director en Minetti, el kirchnerismo estará, al menos desde lo formal, en los dos lados del mostrador. Todas estas cuestiones merecían al menos una discusión y la fijación de una política pública sujeta a reglas conocidas por todos. No es así, como tantas veces. El Gobierno no tiene buenos pergaminos: la experiencia indica que le gusta más mandar a los obedientes de lo que sabe gobernar a los ciudadanos. Por eso no se molesta ni por explicar sus políticas. Hay un pequeño detalle: ya se intentó muchas veces, y desde todos los costados, gobernar este país sin el entusiasmo, la confianza, la buena fe y las ganas de alguna de sus dos mitades. Y no funcionó. Ni una sola vez.
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lunes, 6 de abril de 2009

La manera de no recuperarse. Por Joseph Stiglitz


Algunos pensaban que al elegir a Barack Obama todo cambiaría en Estados Unidos. Como no ha sido así, incluso después de que se aprobara una enorme ley de estímulo y se presentara un nuevo programa para solucionar el problema de la vivienda y diversos planes para estabilizar el sistema financiero, hay incluso quien empieza a culpar a Obama y a su equipo.

Sin embargo, Obama ha heredado una economía en caída libre y era imposible que cambiara la situación en el corto plazo transcurrido desde que ocupa el cargo. Meses antes de abandonar la Casa Blanca, el presidente Bush parecía un ciervo atrapado por los faros de un coche: paralizado e incapaz de hacer prácticamente nada. Es un alivio que por fin Estados Unidos tenga un presidente capaz de actuar, y lo que ha estado haciendo supondrá una gran diferencia.
Por desgracia, lo que está haciendo no basta. El plan de estímulo parece grande -más del 2% del PIB anual-, pero un tercio se va en reducciones de impuestos. Y dado que los estadounidenses afrontan deudas importantes, un desempleo en rápido crecimiento (con el peor sistema de compensación por desempleo de todos los países industrializados) y una caída de los precios bursátiles es probable que ahorren buena parte de esa reducción fiscal.
Casi la mitad del estímulo se limita a compensar el efecto de contracción de los recortes estatales. Los 50 Estados del país deben mantener un presupuesto equilibrado. Hace unos meses se calculaba que el déficit total ascendía a 150.000 millones de dólares; ahora la cifra debe de ser mucho mayor; de hecho, solamente el déficit de California alcanza ya los 40.000 millones de dólares.
Los ahorros de las familias empiezan por fin a crecer, lo cual es bueno para la salud de sus finanzas a largo plazo, pero desastroso para el crecimiento económico. Mientras tanto, la inversión y las exportaciones también están cayendo. Los estabilizadores automáticos de Estados Unidos -la progresividad de nuestros sistemas tributarios, la fortaleza de nuestro sistema de seguridad social- se han debilitado mucho, pero proporcionarán cierto estímulo, aunque el déficit presupuestario previsto se dispara hasta el 10% del PIB.
En resumidas cuentas, el estímulo robustecerá la economía estadounidense, pero probablemente no lo suficiente como para que vuelva a registrar un crecimiento fuerte. Ésta es una mala noticia también para el resto del mundo, porque una recuperación mundial fuerte necesita una economía estadounidense fuerte.
Sin embargo, los verdaderos fallos del programa de recuperación de Obama no radican en el plan de estímulo, sino en sus esfuerzos por revitalizar los mercados financieros. Los errores de Estados Unidos enseñan lecciones importantes a los demás países del mundo, que ahora tienen o tendrán problemas con sus bancos:
- Retrasar la reestructuración bancaria sale caro, tanto en lo que se refiere a los costes de los posibles rescates como a los daños que sufrirá la economía en general en el ínterin.
- A los Gobiernos no les gusta admitir los costes totales del problema, de modo que dan al sistema bancario lo justo para sobrevivir, pero no lo bastante como para devolverle la salud.
- La confianza es importante, pero debe cimentarse en unos fundamentos sólidos. Las medidas no deben basarse en la ficción de que se han hecho buenos préstamos, y que la sagacidad empresarial de los directivos y reguladores de los mercados financieros quedará confirmada una vez que se restaure la confianza.
- Es de esperar que los banqueros actúen en interés propio, sobre la base de los incentivos. Los incentivos perversos llevaron a asumir riesgos excesivos y los bancos que están a punto de hundirse, pero son demasiado grandes como para quebrar, volverán a asumir todavía más. Sabiendo que el Gobierno recogerá los pedazos si hace falta, pospondrán la concesión de hipotecas y pagarán miles de millones en primas y dividendos.
- Socializar las pérdidas y privatizar los beneficios es más preocupante que las consecuencias de nacionalizar los bancos. El trato se vuelve cada vez peor para los contribuyentes estadounidenses. En la primera ronda de inyecciones de efectivo obtuvieron aproximadamente 0,67 dólares en activos por cada dólar que pusieron (aunque los activos estaban casi con seguridad sobrevalorados y su valor cayó enseguida). Pero con las últimas inyecciones de efectivo se calcula que los estadounidenses reciben 0,25 dólares, o menos, por cada dólar que ponen. Malas condiciones significan una gran deuda nacional en el futuro. Una de las razones por las que posiblemente estamos obteniendo malas condiciones es que si obtuviésemos un valor justo por nuestro dinero, a estas alturas seríamos el accionista mayoritario de al menos uno de los grandes bancos.
- No confundamos salvar a los banqueros y a los accionistas con salvar a los bancos. Estados Unidos podía haber salvado a los bancos, y haberse olvidado de los accionistas, por mucho menos de lo que ha gastado.
- La economía de la filtración de la riqueza casi nunca funciona. Dar dinero a los bancos no ha ayudado a los propietarios de viviendas: cada vez hay más desahucios. Permitir que AIG quebrase tal vez habría perjudicado a algunas instituciones importantes para el sistema, pero lidiar con eso habría sido mejor que apostar más de 150.000 millones de dólares y esperar que parte de ellos vayan a parar donde hacen falta.
- La falta de transparencia metió al sistema financiero estadounidense en este lío. La falta de transparencia no lo sacará de él. El Gobierno de Obama promete cargar con las pérdidas para convencer a los fondos especulativos (hedge funds) y a otros inversores privados de que compren los activos incobrables de los bancos. Pero esto no establecerá "precios de mercado", como afirma la Administración. Si el Gobierno asume las pérdidas, los precios se distorsionan. Los bancos ya han incurrido en pérdidas y ahora sus beneficios deben producirse a expensas del contribuyente. Introducir a los hedge funds como terceras partes no hará sino aumentar el coste.
Más vale mirar hacia delante que hacia atrás, centrarse en reducir el riesgo de los nuevos préstamos y garantizar que los fondos crean nueva capacidad de préstamo. Agua pasada no mueve molino. Como punto de referencia, por cada 700.000 millones de dólares proporcionados a un banco nuevo, apalancado en una proporción de 10 a 1, se podrían haber financiado siete billones de nuevos préstamos.
El momento de creer que se puede crear algo de la nada debería estar superado. Las respuestas miopes de los políticos -que esperan salir del paso con un trato lo suficientemente pequeño como para agradar a los contribuyentes y lo suficientemente grande como para agradar a los bancos- no hacen más que prolongar el problema. Nos espera un punto muerto. Hará falta más dinero, pero los estadounidenses no están de humor para aportarlo, o, desde luego, no con las condiciones vistas hasta ahora. El pozo de dinero podría estar secándose y con él, quizá, también el optimismo y la esperanza legendarios de Estados Unidos.
Joseph E. Stiglitz es catedrático de Economía de la Universidad de Columbia y premio Nobel de Economía en 2001. © Project Syndicate, 2009. Traducción de News Clips.
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La trampa de los dólares de China. Por Paul Krugman


En los comienzos de la crisis financiera, los bromistas decían que nuestras relaciones comerciales con China habían resultado ser justas y equilibradas después de todo: ellos nos vendían juguetes envenenados y pescado contaminado, y nosotros les vendíamos valores fraudulentos.
Pero últimamente ambas partes de ese acuerdo están fallando. Por un lado, el interés del mundo por los productos chinos ha caído en picado. Las exportaciones de aquel país se han hundido en los últimos meses y son ahora un 26% más bajas que hace un año. Por otra parte, es evidente que los chinos están poniéndose nerviosos por culpa de esos valores.


Pero parece que China sigue teniendo expectativas poco realistas. Y eso es un problema para todos nosotros. La gran noticia de la semana pasada fue un discurso de Zhou Xiaochuan, el gobernador del Banco Central de China, en el que pedía una nueva "moneda de reserva supersoberana".
La facción paranoica del Partido Republicano advirtió inmediatamente sobre un vil complot para que Estados Unidos renunciase al dólar. Pero el discurso de Zhou Xiaochuan era en realidad un reconocimiento de la debilidad del país. Lo que estaba diciendo, de hecho, es que China se ha metido a sí misma en una trampa de dólares y que no es capaz de salir de esa trampa, ni de cambiar las políticas que la hicieron caer inicialmente en ella.
Algunos antecedentes: en los primeros años de esta década, China empezó a registrar grandes superávit comerciales y también empezó a atraer un flujo considerable de capital extranjero. Si China hubiese tenido un tipo de cambio flotante -como, por ejemplo, Canadá-, esto habría provocado una revalorización de su moneda que, a su vez, habría ralentizado el crecimiento de las exportaciones chinas.
Pero, en vez de eso, China decidió mantener el valor del yuan más o menos fijo con respecto al dólar. Para hacerlo tenía que comprar dólares a medida que llegaban. Con el paso de los años, esos superávit comerciales siguieron creciendo, al igual que lo hizo la reserva de activos extranjeros de la República Popular China.
Pero la broma sobre los valores fraudulentos era injusta en realidad. Aparte de un tardío e irreflexivo acopio de acciones (de las más altas del mercado), los chinos han acumulado principalmente activos muy seguros, entre los que los bonos del Tesoro de Estados Unidos (bonos T, para abreviar) representan una parte importante del total. Pero aunque los bonos T son seguros como los que más, ofrecen una rentabilidad muy baja.
¿Había alguna estrategia oculta tras esta vasta acumulación de activos de baja rentabilidad? Probablemente, no. China adquirió su alijo de dos billones de dólares (con lo que convirtió la República Popular en la República de los bonos T) de la misma forma que Gran Bretaña adquirió su imperio: en un ataque de insensatez.
Y, según parece, el otro día, los dirigentes chinos se despertaron y se dieron cuenta de que tenían un problema. La baja rentabilidad no parece preocuparles demasiado, ni siquiera ahora. Pero, aparentemente, están preocupados por el hecho de que alrededor del 70% de esos activos estén expresados en dólares, por lo que cualquier caída futura del dólar conllevaría una gran pérdida de capital para China. De ahí la propuesta de Zhou de pasar a una nueva moneda de reserva del tipo de los Derechos Especiales de Giro (DEG), en los que el Fondo Monetario Internacional mantiene sus cuentas.
Pero esto es a la vez más y menos simple de lo que parece. Los Derechos Especiales de Giro no son dinero real. Son unidades contables cuyo valor se fija en función de una mezcla de dólares, euros, yenes japoneses y libras británicas. Y no hay nada que pueda evitar que China diversifique sus reservas apartándose del dólar ni, por supuesto, que se haga con una reserva que tenga una composición mixta como la de los DEG; es decir, nada excepto el hecho de que ahora China tiene tantos dólares, que no puede venderlos sin provocar una caída del dólar y desencadenar la pérdida de capital que temen sus dirigentes.
Así que, en realidad, la propuesta de Zhou equivale a una súplica para que alguien rescate a China de las consecuencias de sus propios errores de inversión. Pero eso no va a ocurrir.
Y la petición de alguna solución mágica al problema del exceso de dólares de China indica algo más: que los dirigentes de aquel país no se han enfrentado al hecho de que las reglas del juego han cambiado de una forma fundamental.
Hace dos años vivíamos en un mundo en el que China podía ahorrar mucho más de lo que invertía y deshacerse de su exceso de ahorro en Estados Unidos. Ese mundo ha desaparecido.
Aun así, el día después de su discurso sobre la nueva moneda de reserva, Zhou dio otro en el que parecía afirmar que la altísima tasa de ahorro china es inmutable, una consecuencia del confucionismo, que valora la "antiextravagancia". Mientras tanto, "no es el momento apropiado" para que Estados Unidos ahorre más. En otras palabras, dejemos las cosas como estaban. Pero eso tampoco va a ocurrir.
La conclusión es que China todavía no se ha enfrentado a los dolorosísimos cambios que serán necesarios para afrontar esta crisis mundial. Claro está que lo mismo podría decirse de los japoneses, los europeos y los estadounidenses.
Y ese no aceptar las nuevas realidades es el principal motivo por el que, a pesar de algunos rayos de esperanza (la cumbre del G-20 ha conseguido más de lo que yo pensaba), es probable que esta crisis todavía se prolongue durante años.
Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de Economía en 2008. © 2009 New York Times Service Traducción de News Clips
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viernes, 3 de abril de 2009

Documento del G20 - 2 de abril de 2009


"Una crisis global exige una solución global"
Documento íntegro de la cumbre de los líderes del G-20 tras la reunión de Londres
1. Nosotros, los líderes del Grupo de los Veinte, nos hemos reunido en Londres el 2 de abril de 2009.
2. Nos enfrentamos al mayor reto para la economía mundial de la era contemporánea; una crisis que se ha agravado desde que nos reunimos la última vez, que afecta a la vida de las mujeres, hombres y niños de todos los países y todos los países deben aunar esfuerzos para resolverla. Una crisis global exige una solución global.
3. Partimos de la creencia de que la prosperidad es indivisible; de que el crecimiento, para que sea constante, tiene que ser compartido; y de que nuestro plan global para la recuperación debe centrarse en las necesidades y los puestos de trabajo de las familias que trabajan con ahínco, no sólo en los países desarrollados, sino también en los mercados incipientes y en los países más pobres del mundo; y debe reflejar los intereses no sólo de la población actual, sino también de las generaciones futuras. Creemos que el único cimiento sólido para una globalización sostenible y una prosperidad creciente para todos es una economía mundial abierta basada en los principios de mercado, en una regulación eficaz y en instituciones globales fuertes.
4. Por tanto, hoy nos hemos comprometido a hacer lo que sea necesario para: restablecer la confianza, el crecimiento y el empleo; reparar el sistema financiero para restaurar el crédito; reforzar la regulación financiera para reconstruir la confianza; financiar y reformar nuestras instituciones financieras internacionales para superar esta crisis y evitar crisis futuras; fomentar el comercio y la inversión globales y rechazar el proteccionismo para apuntalar la prosperidad; y construir una recuperación inclusiva, ecológica y sostenible.
Si actuamos conjuntamente para cumplir estas promesas, sacaremos a la economía mundial de la recesión y evitaremos que vuelva a producirse una crisis como ésta en el futuro.
5. Los acuerdos que hemos alcanzado hoy constituyen un programa adicional de 1,1 billones de dólares de apoyo para restaurar el crédito, el crecimiento y el empleo en la economía mundial. Las meiddas son las siguientes: triplicar los recursos a disposición del FMI hasta los 750.000 millones de dólares; apoyar una nueva partida de Derechos Especiales de Giro (DEG) de 250.000 millones de dólares y al menos 100.000 millones de dólares en préstamos adicionales por parte de los bancos multilaterales de desarrollo (BMD); garantizar 250.000 millones de dólares de apoyo para la financiación del comercio; y utilizar los recursos adicionales de las ventas de oro acordadas por el FMI para la financiación concesional de los países más pobres.
Junto con las medidas que hemos tomado cada uno en el plano nacional, esto constituye un plan global para la recuperación a una escala sin precedentes.
Restaurar el crecimiento y el empleo
6. Vamos a emprender una ampliación fiscal concertada y sin precedentes, que salvará o creará millones de empleos que de otro modo se habrían destruido y que, para finales de año, representará 5 billones de dólares, elevará la producción en un 4% y acelerará la transición hacia una economía ecológica. Nos hemos comprometido a proporcionar la escala de apoyo fiscal sostenido necesaria para reactivar el crecimiento.
7. Nuestros bancos centrales también han tomado medidas excepcionales. Se han reducido los tipos de interés de forma radical en la mayoría de los países y nuestros bancos centrales han prometido mantener políticas de expansión durante el tiempo que sea necesario y utilizar toda la gama de instrumentos de política monetaria, incluidos los instrumentos poco convencionales, que estén en concordancia con la estabilidad de precios.
8. Nuestras medidas para restablecer el crecimiento no darán resultado hasta que no restauremos el préstamo interno y los flujos internacionales de capital. Hemos proporcionado un apoyo significativo y extenso a nuestros sistemas bancarios para dar liquidez, recapitalizar las instituciones financieras y abordar con decisión el problema de los activos afectados. Nos hemos comprometido a tomar todas las acciones necesarias para restablecer el flujo normal del crédito a través del sistema financiero y garantizar la solidez de las instituciones sistémicamente importantes, aplicando nuestras políticas en concordancia con el marco acordado por el G-20 para restablecer los préstamos y reparar el sector financiero.
9. En conjunto, estas acciones constituirán el mayor estímulo fiscal y monetario y el programa de apoyo más extenso para el sector financiero de los últimos tiempos. Actuar conjuntamente refuerza el impacto y las medidas políticas excepcionales anunciadas hasta la fecha deben llevarse a la práctica sin demora. Hoy hemos acordado 1 billón de dólares más de recursos adicionales para la economía mundial a través de nuestras instituciones financieras internacionales y la financiación del comercio.
10. El mes pasado, el FMI calculó que se reanudaría el crecimiento mundial en términos reales y superaría el 2% para finales de 2010. Confiamos en que las acciones que hemos acordado hoy y nuestro compromiso inquebrantable de cooperar para restablecer el crecimiento y el empleo, al tiempo que preservamos la sostenibilidad fiscal a largo plazo, acelerará la vuelta a un crecimiento positivo. Hoy nos comprometemos a llevar a cabo cualquier acción que sea necesaria para asegurar este resultado e instamos al FMI a evaluar periódicamente las acciones emprendidas y las acciones globales necesarias.
11. Estamos decididos a garantizar la sostenibilidad fiscal a largo plazo y la estabilidad de precios y pondremos en marcha estrategias de salida creíbles frente a las medidas que se han de tomar ahora para apuntalar el sector financiero y restablecer la demanda global. Estamos convencidos de que si aplicamos las políticas que hemos acordado, limitaremos los costes a largo plazo de nuestras economías y, por tanto, reduciremos la escala de la consolidación fiscal necesaria a largo plazo.
12. Llevaremos a cabo todas nuestras políticas económicas en colaboración y de manera responsable en lo que respecta a su impacto para otros países. Nos abstendremos de una devaluación competitiva de nuestras monedas y fomentaremos un sistema monetario internacional estable y en buen funcionamiento. Apoyaremos, ahora y en el futuro, la supervisión sincera, equilibrada e independiente por parte del FMI de nuestras economías y nuestros sistemas financieros, de las repercusiones de nuestras políticas para los demás y de los riesgos a los que se enfrenta la economía global.
Fortalecimiento de la supervisión y la regulación financieras
13. Los grandes fallos en el sector financiero y en la regulación y la supervisión financieras fueron causas fundamentales de la crisis. La confianza no se recuperará hasta que no reconstruyamos la confianza en nuestro sistema financiero. Tomaremos medidas para crear un marco supervisor y regulador más fuerte y globalmente más coherente para el futuro sector financiero, que apoye un crecimiento mundial sostenible y cubra las necesidades de empresas y ciudadanos.
14. Cada uno de nosotros acuerda garantizar que establecerá unos sistemas reguladores fuertes. Pero también estamos de acuerdo en establecer una mayor coherencia y una cooperación sistemática entre países, y el marco de criterios elevados acordados internacionalmente que un sistema financiero mundial requiere. El fortalecimiento de la regulación y de la supervisión debe promover el decoro, la integridad y la transparencia; proteger frente al riesgo en todo el sistema financiero; amortiguar en lugar de amplificar el ciclo financiero y económico; reducir la dependencia de fuentes de financiación indebidamente arriesgadas; y desincentivar la excesiva asunción de riesgos. Los reguladores y los supervisores deben proteger a los consumidores y a los inversores, apoyar la disciplina de mercado, evitar impactos perjudiciales en otros países, reducir el alcance del arbitraje regulador, fomentar la competencia y el dinamismo, y mantenerse al día con las innovaciones del mercado.
15. Con este fin estamos aplicando el Plan de Acción acordado en nuestra última reunión, tal como se establece en el informe de evolución adjunto. Hoy también hemos emitido una Declaración, El fortalecimiento del sistema financiero. En concreto, acordamos:
-Establecer un nuevo Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) con mayores competencias, como sucesor del Foro de Estabilidad Financiera (FSF), que incluya todos los países del G-20, los miembros del FSF, España, y la Comisión Europea;
-Que el FSB deberá colaborar con el FMI para advertir de antemano los riesgos macroeconómicos y financieros y sobre las medidas necesarias para superarlos;
-Remodelar nuestros sistemas reguladores de modo que nuestras autoridades puedan detectar y tomar en cuenta los riesgos;
-Ampliar la regulación y la vigilancia a todas las instituciones, los instrumentos y los mercados financieros sistémicamente importantes. Esto incluirá, por primera vez, a fondos de cobertura sistémicamente importantes
-Respaldar y aplicar los nuevos y estrictos principios del FSF sobre remuneración y compensación y apoyar los planes de compensación sostenibles y la responsabilidad social corporativa de todas las empresas.
-Tomar medidas, una vez asegurada la recuperación, para mejorar la calidad, la cantidad y la coherencia internacional del capital en el sistema bancario. En el futuro, la regulación debe impedir un endeudamiento excesivo y exigir la acumulación de reservas de recursos en momentos de prosperidad;
-Tomar medidas contra las jurisdicciones no cooperativas, incluidos los paraísos fiscales. Estamos dispuestos a desplegar sanciones para proteger nuestras finanzas públicas y nuestros sistemas financieros. La era del secreto bancario se ha acabado. Señalamos que la OCDE ha publicado hoy una lista de países evaluados por el Foro Mundial de acuerdo con la norma internacional para el intercambio de información fiscal;
-Solicitar a los encargados de establecer las normas contables que colaboren urgentemente con supervisores y reguladores para mejorar los criterios de valoración y provisión, y alcanzar un conjunto de normas contables mundiales de alta calidad;
-Ampliar la supervisión y el registro regulador a las Agencias de Calificación de Crédito para garantizar que cumplen el código internacional de buenas prácticas, en especial para impedir conflictos de interés inaceptables.
16. Ordenamos a nuestros ministros de Finanzas que completen la aplicación de estas decisiones de acuerdo con el calendario establecido en el Plan de Acción. Hemos pedido al FSB y al FMI que hagan un seguimiento de la evolución, trabajando con el Grupo de Trabajo de Acción Financiera y otros organismos pertinentes, y que presenten un informe en la siguiente reunión de nuestros ministros de Finanzas que se celebrará en Escocia en noviembre.
Fortalecimiento de nuestras instituciones financieras mundiales
17. Los nuevos mercados y los países en vías de desarrollo, que han sido el motor del reciente crecimiento mundial, afrontan también ahora retos que se suman a la actual recesión de la economía mundial. Para la confianza mundial y la recuperación económica es imperativo que sigan recibiendo capital. Esto exigirá un reforzamiento considerable de las instituciones financieras internacionales, en especial el FMI. Por lo tanto, hoy hemos acordado aportar 850.000 millones de dólares de recursos adicionales a las instituciones financieras mundiales para respaldar el crecimiento en los nuevos mercados y en los países en vías de desarrollo, mediante la financiación del gasto contracíclico, la recapitalización bancaria, infraestructuras, la financiación del comercio, el apoyo a la balanza de pagos, la refinanciación de deudas, y el apoyo social. Con este fin:
- Hemos aceptado aumentar los recursos de los que dispone el FMI mediante la aportación inmediata por parte de los miembros de 250.000 millones, posteriormente incorporados a unos Nuevos Acuerdos de Préstamo ampliados y más flexibles, incrementados en unos 500.000 millones de dólares, y considerar la solicitud de préstamos en el mercado si fuese necesario; y
-Apoyamos un aumento considerable del préstamo, de al menos 100.000 millones, por parte de los Bancos de Desarrollo Multilaterales (BDM), incluso a países de rentas bajas, y garantizamos que todos los BDM tendrán el capital adecuado.
18. Es esencial que estos recursos puedan usarse de manera eficaz y flexible para fomentar el crecimiento. A este respecto acogemos favorablemente el progreso que ha hecho el FMI con su nueva Línea de Crédito Flexible (LCF) y su marco de préstamo y condiciones reformado, que permitirá al Fondo garantizar que sus recursos abordan con eficacia las causas subyacentes de las necesidades financieras de la balanza de pagos de los países, en especial la retirada de los flujos de capital externo a la banca y a los sectores corporativos. Apoyamos la decisión de México de solicitar un acuerdo de LCF.
19. Hemos acordado apoyar una asignación general de Derechos Especiales de Giro que inyectará 250.000 millones de dólares a la economía mundial y aumentará la liquidez global, y la urgente ratificación de la Cuarta Enmienda.
20. Para que nuestras instituciones financieras contribuyan a paliar la crisis y a prevenir crisis futuras debemos fortalecer su trascendencia, su eficacia y su legitimidad a más largo plazo. Por ello, junto con el aumento significativo de los recursos acordado hoy, estamos decididos a reformar y modernizar las instituciones financieras internacionales para garantizar que puedan ayudar de forma eficaz a los miembros y a los accionistas en los nuevos desafíos a los que se enfrentan. Modificaremos sus competencias, su alcance y su gestión para que reflejen los cambios en la economía mundial y los nuevos desafíos de la globalización, y para que las economías emergentes y en vías de desarrollo, incluso las más desfavorecidas, tengan más voz y representación. Esto debe ir acompañado de medidas para incrementar la credibilidad y la responsabilidad de las instituciones a través de una mejor supervisión estratégica y toma de decisiones. Para ello:
-Nos comprometemos a aplicar el plan de la cuota del FMI y a manifestar las reformas acordadas en abril de 2008 y a apelar al FMI para que complete la siguiente revisión de cuotas en enero de 2011;
-Acordamos que, además de esto, debería tenerse más en cuenta una mayor participación por parte de los Gobernadores del Fondo a la hora de aportar una dirección estratégica al FMI y aumentar su obligación de rendir cuentas
-Nos comprometemos a implementar las reformas del Banco Mundial acordadas en octubre de 2008. Esperamos nuevas recomendaciones en las próximas reuniones sobre reformas en cuestiones de voz y representación con un calendario acelerado, para ser acordadas en las Reuniones de Primavera de 2010;
-Acordamos que los directores y las cúpulas directivas de las instituciones financieras internacionales deberán ser elegidos a través de un proceso de selección abierto, transparente y basado en los méritos;
-En la línea de las actuales revisiones del FMI y del Banco Mundial hemos pedido al Presidente que, de forma conjunta con los Ministros de Finanzas del G- 20, mantenga consultas exhaustivas dentro de un proceso inclusivo y nos comunique en la próxima reunión las propuestas para otras posibles reformas para mejorar el grado de adecuación y adaptabilidad de los IFI.
21. Además de reformar nuestras instituciones financieras internacionales para adecuarlas a los nuevos desafíos de la globalización, acordamos la conveniencia de un nuevo consenso global sobre los valores esenciales y los principios que fomentarán una actividad económica sostenible. Apoyamos el debate sobre dicha carta para el desarrollo de una actividad económica sostenible con vistas a ampliar el tema en nuestra siguiente reunión. Tomamos nota del trabajo iniciado en otros foros en relación a ello y esperamos debatir más sobre esta carta para una actividad económica sostenible.
Resistir al proteccionismo y promover el comercio y la inversión mundiales
22. El crecimiento del comercio mundial ha sostenido una prosperidad cada vez mayor durante medio siglo. Pero ahora está cayendo por primera vez en 25 años. El descenso de la demanda se ve agravado por el aumento de las presiones proteccionistas y por el retroceso del crédito al comercio. Reafirmar el comercio y la inversión mundiales es esencial para restaurar el crecimiento global. No repetiremos los errores históricos del proteccionismo de eras anteriores. Para ello:
-Reafirmamos el compromiso asumido en Washington: abstenernos de levantar nuevas barreras a la inversión o al comercio de bienes y servicios, de imponer nuevas restricciones, o de aplicar medidas incoherentes de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para estimular las exportaciones. Además, rectificaremos sin demora cualquiera de dichas medidas. Aplazamos este compromiso hasta finales de 2010;
-Minimizaremos cualquier impacto negativo para el comercio y la inversión de nuestras acciones de política interior incluyendo la política fiscal y las medidas de apoyo al sector financiero. No nos refugiaremos en el proteccionismo financiero y especialmente en medidas que limiten el movimiento de capitales, especialmente hacia los países en vías de desarrollo;
-Notificaremos sin demora a la OMC cualquier medida de ese tipo y pediremos a la OMC que, junto con otros organismos internacionales, dentro de sus respectivas competencias, controle nuestra adherencia a dichas promesas e informe públicamente sobre ella con carácter trimestral; -Tomaremos, al mismo tiempo, todas las medidas que estén en nuestra mano para fomentar y facilitar el comercio y la inversión;
-Garantizaremos la disponibilidad de al menos 250.000 millones de dólares durante los próximos dos años para apoyar la financiación de operaciones comerciales a través de nuestro crédito a la exportación y agencias de inversión y a través de los Bancos Multilaterales de Desarrollo. También pedimos a nuestros reguladores que hagan uso de la flexibilidad disponible en los requerimientos de capital para la financiación del comercio.
23. Seguimos comprometiéndonos a alcanzar una conclusión ambiciosa y equilibrada para la Ronda de Desarrollo de Doha, urgentemente necesaria. Eso podría suponer un estímulo para la economía mundial de al menos 150.000 millones de dólares al año. Para conseguirlo, nos comprometemos a continuar en la línea del progreso ya realizado, también en lo que respecta a las modalidades.
24. Aportaremos un punto de vista y una atención política renovados a este tema fundamental en el próximo período y utilizaremos nuestro trabajo continuado y todas las reuniones internacionales necesarias para impulsar el progreso.
Garantizar una recuperación justa y sostenible para todos
25. Estamos decididos no sólo a restaurar el crecimiento, sino también a establecer las bases de una economía mundial justa y sostenible. Reconocemos que la crisis actual tiene un impacto desproporcionado para los más vulnerables en los países más pobres y reconocemos nuestra responsabilidad colectiva para mitigar el impacto social de la crisis y minimizar los daños a largo plazo que pueda sufrir el mundo. Con este fin:
-Reafirmamos nuestro compromiso histórico de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y cumplir las promesas de nuestras respectivas ayudas oficiales al desarrollo, incluidos los compromisos referidos a la ayuda al comercio, la condonación de la deuda y los acuerdos de Gleneagles, especialmente en relación con el África subsahariana; -las acciones y decisiones que hemos acordado hoy proporcionarán un fondo de 50.000 millones de dólares destinado a apoyar la protección social, impulsar el comercio y salvaguardar el desarrollo en los países con pocos recursos, como parte de un aumento significativo de la ayuda en tiempos de crisis a estos y otros países en vías de desarrollo y mercados emergentes;
-Vamos a hacer que estén disponibles recursos destinados a la protección social en los países más pobres, entre otras cosas mediante la inversión en la seguridad alimentaria a largo plazo y las contribuciones bilaterales voluntarias al fondo de vulnerabilidad del Banco Mundial, incluidos el Fondo para la Respuesta Social Rápida y la Herramienta para las Crisis de Infraestructuras;
-Hemos acordado, de forma consecuente con el nuevo modelo de ingresos, que se usarán recursos adicionales procedentes de ventas pactadas de oro del FMI, junto con ingresos procedentes de excedentes, para proporcionar una financiación adicional, privilegiada y flexible de 6.000 millones de dólares a los países más pobres durante los dos o tres próximos años. Hacemos un llamamiento al FMI para que presente propuestas concretas en las reuniones de primavera;
-Hemos acordado revisar la flexibilidad del Marco de Sostenibilidad de la Deuda y pedir al FMI y al Banco Mundial que informen al Comité Monetario y Financiero Internacional y al Comité de Desarrollo en las reuniones anuales; y
-Hacemos un llamamiento a la ONU para que, trabajando de forma conjunta con otras instituciones mundiales, establezca un mecanismo eficaz para supervisar el impacto de la crisis sobre los más pobres y vulnerables.
26. Reconocemos la dimensión humana que tiene la crisis. Nos comprometemos a apoyar a aquellos afectados por la crisis mediante la creación de oportunidades de empleo y mediante medidas de apoyo a los ingresos. Construiremos un mercado laboral justo y favorable para las familias, hombres y mujeres. Agradecemos por ello los informes de la Conferencia sobre Trabajo de Londres y la Cumbre Social de Roma y los principios clave que ambas han propuesto. Apoyaremos el empleo estimulando el crecimiento, la inversión en educación y la formación, y mediante políticas activas para el mercado laboral centradas en los más vulnerables. Hacemos un llamamiento a la Organización Mundial del Trabajo para que, trabajando con otras organizaciones competentes, haga una valoración sobre las medidas tomadas y las que sean necesarias para el futuro.
27. Hemos acordado hacer el mejor uso posible de las inversiones financiadas por los programas de estímulo fiscal, con el objetivo de construir una recuperación resistente, sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Llevaremos a cabo una transición hacia unas tecnologías e infraestructuras limpias, innovadoras, poco contaminantes y que usen eficazmente los recursos. Animamos a las instituciones para el desarrollo a que contribuyan con todos sus esfuerzos al logro de este objetivo. Estableceremos más medidas para la construcción de economías sostenibles y trabajaremos juntos en ellas.
28. Reafirmamos nuestro compromiso de afrontar la amenaza del cambio climático irreversible, basándonos en el principio de las responsabilidades compartidas pero diferenciadas, y de alcanzar un acuerdo en la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático que se celebrará en Copenhague en Diciembre de 2009.
Cumplimiento de nuestros compromisos
29. Nos hemos comprometido a trabajar juntos con urgencia y determinación para transformar estas palabras en hechos. Hemos acordado reunirnos de nuevo antes de que finalice este año para comprobar la evolución de nuestros compromisos.

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