En las últimas semanas autoridades y referentes de la derecha neoliberal y las
socialdemocracias adocenadas de los países europeos en crisis, incluidos los
hegemónicos, realizan esfuerzos por recuperar la iniciativa de su discurso para
garantizar la continuidad y profundización de políticas de ajuste como
estrategia para una supuesta solución a la hecatombe a la que fueron conducidos
por la financiarización los países de la periferia de la Zona Euro.
La presidenta argentina Cristina Kirchner sintió la necesidad de explicar el lunes que "Soy una jefe de estado, no una patotera (matona)". Esta nunca es una buena señal si proviene de un político.