sábado, 7 de abril de 2012

El déficit sigue creciendo y complicará el panorama. Por Abel Viglione / FIEL

Mes a mes se anuncia que la recaudación tributaria fue récord, como lo fue en esta semana, y sin embargo las cuentas fiscales del Gobierno nacional continúan empeorando mes a mes. Claramente debe existir un problema por el lado del gasto, pues si no el resultado no podría estar empeorando.


Asimismo, si la recaudación tributaria es récord, ¿por qué es necesaria la reforma de la Carta Orgánica del BCRA para flexibilizar los límites del financiamiento, en dólares y en pesos, desde la autoridad monetaria al Gobierno nacional?
Analicemos los dos puntos antes mencionados. Desde hace muchos meses, alrededor de cuarenta, la situación fiscal viene deteriorándose, tal como puede observarse en el gráfico adjunto. El mismo ha sido confeccionado con los datos oficiales del Ministerio de Economía para mostrar la evolución del resultado primario del Gobierno nacional, que no es ni más ni menos que la diferencia entre los ingresos totales y los gastos corrientes y de capital. Ese resultado excluye el pago del servicio de la deuda, los intereses, sean en dólares o en pesos.
El gráfico, además, muestra el resultado financiero del Gobierno nacional, el cual incluye el pago de intereses de la deuda, por lo cual la diferencia entre las dos líneas no es más ni menos que el pago de intereses. El resultado financiero también muestra una tendencia al deterioro continuo.
Debo aclarar que los números del resultado financiero no son los oficiales, dado que se sustrajeron de los ingresos públicos las utilidades del BCRA, las del fondo de garantía del Anses, etc. para mostrar la verdadera situación financiera sin dibujos contables.
También resulta importante mostrar que durante este período de deterioro de las cuentas fiscales, digamos desde inicios de 2008, el Gobierno nacional dispuso de varias rentas extraordinarias dentro de sus recursos:
a) Aumento del 4% de la retención a las exportaciones del complejo sojero, implementada a principios de diciembre de 2007.
b) La apropiación del flujo (y del stock) de los aportes previsionales que antes iban a las AFJP, a partir de setiembre de 2008, cuando el actual gobierno, con el apoyo de la mayor parte del arco político argentino expropió los depósitos de los aportantes a la jubilación privada.
c) El uso de las reservas de libre disponibilidad para atender el servicio de la deuda, implementado ese financiamiento en enero de 2010.
d) El uso del financiamiento en pesos a través de los adelantos transitorios del BCRA al Gobierno nacional a partir de 2010, pero principalmente durante el 2011 que el BCRA prestó algo menos de 2% del PBI al Tesoro.
Toda esa captura de rentas, a lo largo del tiempo, se fue gastando, al menos eso es lo que me dice la historia viendo el deterioro de la evolución del resultado primario a lo largo de ese período (con la excepción de contadas mejoras en el segundo semestre de 2010, año no electoral).
Y llegamos a febrero de 2012, último dato oficial disponible, donde se observa que el resultado primario se evaporó, es cero, es decir equilibrio fiscal antes de pagar el servicio de la deuda. Por lo tanto, hay que conseguir los pesos y dólares necesarios para atender la misma. ¿Cuál es el monto a conseguir? El que surge del resultado financiero, es decir 3% del PBI.
El desequilibrio financiero de 3% del PBI es preocupante, pues su magnitud resulta similar (es algo inferior) al existente en el año 2001, el cual fue imposible de financiar y dio lugar a la crisis de 2002, incluido el no pago de la deuda. No estoy afirmando que ello fuese a acontecer, principalmente porque la diferencia entre el 2001 y el 2012 es que en la actualidad existe un prestamista de última instancia, el BCRA, posibilidad que estaba vedada durante la convertibilidad. Y esa diferencia es muy importante, y además la que dio origen a la reforma de la carta orgánica del BCRA, el segundo punto de la presente nota.
Más allá de los argumentos oficiales utilizados para modificar la carta orgánica del BCRA, que van dotar al mismo con objetivos nuevos que se encuentran en otras bancas centrales, como el objetivo de maximizar empleo que está dentro del mandato de la Reserva Federal de EE.UU., lo cierto es que la modificación localmente propuesta tiene otro objetivo adicional: aumentar los márgenes de financiamiento de la autoridad monetaria, tanto en pesos como en dólares, al Gobierno nacional. La reforma aprobada abre la canilla para financiar el resultado financiero, que es una vieja película conocida por los argentinos durante las décadas del 70 y los 80.
Permítame una digresión: sólo la Reserva Federal tiene dentro de sus atribuciones maximizar empleo, además del objetivo principal de lograr estabilidad de precios. El resto de los bancos centrales, sea el europeo, de Inglaterra, Brasil, México, Chile, etc., tienen como objetivo principal mantener la estabilidad de precios, que se ve reflejada en sus cartas orgánicas bajo distintas denominaciones: mantener la estabilidad monetaria, procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, velar por la estabilidad de la moneda, etc. Es decir que el objetivo primario de los bancos centrales, incluso la Reserva Federal con una carta orgánica más heterodoxa, es, ante todo, mantener la estabilidad de precios. Pregunta: ¿y por casa cómo andamos?
Aún abierta la canilla, se informó que la autorización del mayor financiamiento por parte del BCRA será utilizada ordenadamente y que no se hará zafarrancho alguno con el uso de esta posibilidad.
Que quede en claro que la reforma de la carta orgánica del BCRA fue consecuencia del deterioro fiscal acontecido en los últimos cuarenta meses, combinado con la imposibilidad de obtener financiamiento voluntario: a) en el mercado internacional de capitales por los montos necesarios y las tasas de interés requeridas, y b) en el mercado local de capitales, por ser muy reducido y no disponer de unidad de cuenta, es decir de una moneda ajustable para colocar deuda de largo plazo. Esa ha sido la principal razón de la reforma.
Conclusión: la situación fiscal no está desbandada pero se está complicando con el transcurso del tiempo. Las autoridades disponen de instrumentos para corregir la misma. Si hacen uso de los mismos nos encauzaremos hacia la racionalidad; si el déficit financiero de 3% del PBI sigue creciendo y lo financiamos desde el BCRA nos encauzamos al zafarrancho, y será volver a la vieja historia argentina (décadas del 70 y 80) en que el déficit fue financiado con el impuesto inflacionario, el impuesto más regresivo que existe.

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